/ viernes 1 de febrero de 2019

A propósito de Villas de Salvarcar

“Sí, pues sí, cuando es así gente inocente(sic), pues si se siente uno mal.”

Autor intelectual de la masacre de Villas de Salvarcar.

Esta semana se cumplieron nueve años de la tragedia en que 12 jóvenes juarenses perdieron la vida de manera violenta en una colonia al suroriente de la ciudad. Entre los abatidos se encontraban estudiantes de Colegio de Bachilleres #9 y del CBTIS 128.

La tragedia pudo haber pasado desapercibida, al igual que masacres similares en centros de rehabilitación o en lugares de diversión nocturna, tristemente cotidianas en aquellos oscuros años de la supuesta lucha contra el narcotráfico. Sin embargo no fue así, los jóvenes eran víctimas inocentes, además deportistas y estudiantes.

Al otro lado del mundo, en Japón, el entonces presidente Felipe Calderón ofrecía una declaración pública asegurando que la masacre era resultado de un “pleito entre pandilleros”. Días mas tarde el entonces secretario de gobernación Fernando Gómez Mont ofrecería disculpas “públicas y privadas” a los familiares de las víctimas (La Jornada, 2010).

En febrero de ese mismo año, como respuesta a la presión social, Calderón organizó una reunión con representantes de la sociedad civil y de los gobiernos locales en un ostentoso salón de eventos de la localidad. La seguridad estuvo a tope, el ahora extinto Estado Mayor Presidencial cerró las avenidas principales desde el aeropuerto hasta el lugar del evento, francotiradores se apostaron en los techos de los edificios aledaños y helicópteros artillados tipo "black hawk” aseguraron el espacio aéreo.

De manera humilde y después de dar la espalda al discurso del entonces presidente, la Señora Luz María Dávila no pudo contener el dolor y la desesperanza que sintió al escuchar las frías palabras del michoacano. Logró acercarse al mandatario a pesar de que elementos de seguridad intentaron detenerla, desde ahí, frente a frente y con el dolor de una madre que ha perdido a sus únicos dos hijos, le increpó a él y al público en general: “siempre dice lo mismo señor presidente…pero en verdad que todos ustedes señores no dicen nada. Ah, pero que bien le aplauden al presidente porque vino…”.

Como respuesta al terrible dolor de la Señora Luz María Dávila y de su exigencia de justicia no solo para sus dos “niños” sino para todos los niños de Ciudad Juárez, es que dio inicio en nuestra localidad un programa sin precedentes que buscaba “desarrollar propuestas concretas para atender la problemática de la región” (SEP, 2010).

Bajo el nombre de “Todos somos Juárez”, se buscó resarcir el atraso y el abandono oficial a nuestra amada ciudad, en el entonces hotel Camino Real se instaló una oficina improvisada, utilizada especialmente para reuniones entre el Ing. Abelardo Escobar, a la postre encargado del programa, y los funcionarios involucrados en la estrategia, quienes estuvieron en esta ciudad de manera constante.

Durante el programa se ponderó la opinión de todos los juarenses y se escucharon a todas las voces, organizaciones de la sociedad civil y académicos fundaron las hoy célebres “mesas ciudadanas”. También se remodelaron parques, se fundaron centros comunitarios y se abrieron comedores que atendieron a población vulnerable, se fundaron escuelas de tiempo completo y se invirtió en áreas deportivas y de tecnología para las preparatorias y universidades.

Así, en una desolada colonia del suroriente, se fundó un gran parque que honró la memoria de los jóvenes asesinados. Ahí mismo se abrió una biblioteca y un gimnasio al aire libre donado por la fundación Telmex, lo mismo ocurrió en muchas otras colonias de esta ciudad.

Lamentablemente al cambiar el gobierno federal al régimen príista, se abandonaron los compromisos anteriores y junto con ello, los parques, los centros comunitarios, las bibliotecas y los demás incentivos. El trato hacia la frontera fue hostil, se incrementó el IVA del 8% al 16%, las obras del gobierno federal fueron burdas o nulas y la corrupción gubernamental se recrudeció.

Al día de hoy, con un nuevo gobierno federal bajo las siglas de MORENA, nuestra ciudad sigue en el abandono, migajas nos otorgan: una “zona libre” que de libre solo tiene el nombre, una prometida homologación de la gasolina que no ha llegado, un IVA al 8% con reglas poco claras y que no beneficia a todos y finalmente programas sociales que más que ayudar pretenden formar un padrón de futuros votantes para el partido en el poder.

Seguiremos esperando justicia para nuestra querida región, exigiendo que los recursos e impuestos que de aquí surgen se reflejen para beneficio de la propia comunidad, ya basta de promesas y aplausos, diremos como dijo alguna vez una juarense valiente: “siempre dice lo mismo señor presidente…pero en verdad que todos ustedes señores no dicen nada. Ah, pero que bien le aplauden al presidente porque vino…”.

Carlos Iván González Ibarra

Periodista e Historiador.

“Sí, pues sí, cuando es así gente inocente(sic), pues si se siente uno mal.”

Autor intelectual de la masacre de Villas de Salvarcar.

Esta semana se cumplieron nueve años de la tragedia en que 12 jóvenes juarenses perdieron la vida de manera violenta en una colonia al suroriente de la ciudad. Entre los abatidos se encontraban estudiantes de Colegio de Bachilleres #9 y del CBTIS 128.

La tragedia pudo haber pasado desapercibida, al igual que masacres similares en centros de rehabilitación o en lugares de diversión nocturna, tristemente cotidianas en aquellos oscuros años de la supuesta lucha contra el narcotráfico. Sin embargo no fue así, los jóvenes eran víctimas inocentes, además deportistas y estudiantes.

Al otro lado del mundo, en Japón, el entonces presidente Felipe Calderón ofrecía una declaración pública asegurando que la masacre era resultado de un “pleito entre pandilleros”. Días mas tarde el entonces secretario de gobernación Fernando Gómez Mont ofrecería disculpas “públicas y privadas” a los familiares de las víctimas (La Jornada, 2010).

En febrero de ese mismo año, como respuesta a la presión social, Calderón organizó una reunión con representantes de la sociedad civil y de los gobiernos locales en un ostentoso salón de eventos de la localidad. La seguridad estuvo a tope, el ahora extinto Estado Mayor Presidencial cerró las avenidas principales desde el aeropuerto hasta el lugar del evento, francotiradores se apostaron en los techos de los edificios aledaños y helicópteros artillados tipo "black hawk” aseguraron el espacio aéreo.

De manera humilde y después de dar la espalda al discurso del entonces presidente, la Señora Luz María Dávila no pudo contener el dolor y la desesperanza que sintió al escuchar las frías palabras del michoacano. Logró acercarse al mandatario a pesar de que elementos de seguridad intentaron detenerla, desde ahí, frente a frente y con el dolor de una madre que ha perdido a sus únicos dos hijos, le increpó a él y al público en general: “siempre dice lo mismo señor presidente…pero en verdad que todos ustedes señores no dicen nada. Ah, pero que bien le aplauden al presidente porque vino…”.

Como respuesta al terrible dolor de la Señora Luz María Dávila y de su exigencia de justicia no solo para sus dos “niños” sino para todos los niños de Ciudad Juárez, es que dio inicio en nuestra localidad un programa sin precedentes que buscaba “desarrollar propuestas concretas para atender la problemática de la región” (SEP, 2010).

Bajo el nombre de “Todos somos Juárez”, se buscó resarcir el atraso y el abandono oficial a nuestra amada ciudad, en el entonces hotel Camino Real se instaló una oficina improvisada, utilizada especialmente para reuniones entre el Ing. Abelardo Escobar, a la postre encargado del programa, y los funcionarios involucrados en la estrategia, quienes estuvieron en esta ciudad de manera constante.

Durante el programa se ponderó la opinión de todos los juarenses y se escucharon a todas las voces, organizaciones de la sociedad civil y académicos fundaron las hoy célebres “mesas ciudadanas”. También se remodelaron parques, se fundaron centros comunitarios y se abrieron comedores que atendieron a población vulnerable, se fundaron escuelas de tiempo completo y se invirtió en áreas deportivas y de tecnología para las preparatorias y universidades.

Así, en una desolada colonia del suroriente, se fundó un gran parque que honró la memoria de los jóvenes asesinados. Ahí mismo se abrió una biblioteca y un gimnasio al aire libre donado por la fundación Telmex, lo mismo ocurrió en muchas otras colonias de esta ciudad.

Lamentablemente al cambiar el gobierno federal al régimen príista, se abandonaron los compromisos anteriores y junto con ello, los parques, los centros comunitarios, las bibliotecas y los demás incentivos. El trato hacia la frontera fue hostil, se incrementó el IVA del 8% al 16%, las obras del gobierno federal fueron burdas o nulas y la corrupción gubernamental se recrudeció.

Al día de hoy, con un nuevo gobierno federal bajo las siglas de MORENA, nuestra ciudad sigue en el abandono, migajas nos otorgan: una “zona libre” que de libre solo tiene el nombre, una prometida homologación de la gasolina que no ha llegado, un IVA al 8% con reglas poco claras y que no beneficia a todos y finalmente programas sociales que más que ayudar pretenden formar un padrón de futuros votantes para el partido en el poder.

Seguiremos esperando justicia para nuestra querida región, exigiendo que los recursos e impuestos que de aquí surgen se reflejen para beneficio de la propia comunidad, ya basta de promesas y aplausos, diremos como dijo alguna vez una juarense valiente: “siempre dice lo mismo señor presidente…pero en verdad que todos ustedes señores no dicen nada. Ah, pero que bien le aplauden al presidente porque vino…”.

Carlos Iván González Ibarra

Periodista e Historiador.