/ viernes 19 de julio de 2019

ACARREOS S.A.

Ya en otras ocasiones hemos escrito sobre el recurso del acarreo.

Desde sus orígenes en el Partido Revolucionario Institucional, ha sido criticado y repudiado por sus opositores.

Sin embargo, cuando los partidos de oposición se encuentran en el poder, recurren al acarreo para rellenar los actos políticos de su administración. De otro modo estarían vacíos.

Particularmente, soy de la opinión que, cualquiera que tenga la manera de acercar a sus seguidores, está en todo su derecho de hacerlo.

Lo único criticable es, el uso de los recursos del erario para hacer estas maniobras.

Por lo demás, es válido.

El tema cobra mayor interés, cuando hemos visto recientemente un ejercicio de micro acarreo por parte del alcalde Armando Cabada Alvídrez.

Veamos.

Con motivo de la recopilación de firmas que se requieren para el primer plebiscito de la historia política de la frontera; deben ser 5422.

Y el impulso por llevar a la ciudadanía a esta urna especial, es por parte de las organizaciones de la sociedad civil.

El sentido que se busca, es evitar la implementación de un proyecto de alumbrado público que evidencia una deuda financiera de 16 años para el municipio; con aroma a fraude, donde aparentemente, el alcalde Cabada se embolsaría poco más o menos 500 millones de pesos como 'comisión'.

El obviamente lo niega, pero en la revisión de su propuesta, los números le saltan a la cara.

"Mínimo, está duplicando el costo de las luminarias", dice la síndica municipal.

Pero el tema de hoy no es ese. Es el instrumento denominado 'acarreo'.

De manera inusitada, un día, el alcalde apareció ante una de las tantas mesas distribuidas por la ciudad, acompañado de poco más de 500 trabajadores del municipio, quienes lo acompañaron para registrar su firma a favor del plebiscito.

Nadie pensaría que esto podría ser cierto. Pero le dio un giro al sentido original de la intención.

Y es que ya en el estudio del ejercicio, para que el plebiscito tenga validez, se requiere la participación de poco más de 110,000 personas.

Que votarán en ese momento, si prefieren o no, la implementación del proyecto Juárez iluminado.

Ganará el que más votos obtenga. Y es muy posible que en ese momento, Armando Cabada pueda movilizar los suficientes votos a su favor, utilizando la herramienta del acarreo.

Llevar 500 acarreados a registrar su firma a favor del plebiscito, fue una muestra del músculo que puede usar el día del ejercicio cívico. Y es válido.

Ya en otras ocasiones hemos escrito sobre el recurso del acarreo.

Desde sus orígenes en el Partido Revolucionario Institucional, ha sido criticado y repudiado por sus opositores.

Sin embargo, cuando los partidos de oposición se encuentran en el poder, recurren al acarreo para rellenar los actos políticos de su administración. De otro modo estarían vacíos.

Particularmente, soy de la opinión que, cualquiera que tenga la manera de acercar a sus seguidores, está en todo su derecho de hacerlo.

Lo único criticable es, el uso de los recursos del erario para hacer estas maniobras.

Por lo demás, es válido.

El tema cobra mayor interés, cuando hemos visto recientemente un ejercicio de micro acarreo por parte del alcalde Armando Cabada Alvídrez.

Veamos.

Con motivo de la recopilación de firmas que se requieren para el primer plebiscito de la historia política de la frontera; deben ser 5422.

Y el impulso por llevar a la ciudadanía a esta urna especial, es por parte de las organizaciones de la sociedad civil.

El sentido que se busca, es evitar la implementación de un proyecto de alumbrado público que evidencia una deuda financiera de 16 años para el municipio; con aroma a fraude, donde aparentemente, el alcalde Cabada se embolsaría poco más o menos 500 millones de pesos como 'comisión'.

El obviamente lo niega, pero en la revisión de su propuesta, los números le saltan a la cara.

"Mínimo, está duplicando el costo de las luminarias", dice la síndica municipal.

Pero el tema de hoy no es ese. Es el instrumento denominado 'acarreo'.

De manera inusitada, un día, el alcalde apareció ante una de las tantas mesas distribuidas por la ciudad, acompañado de poco más de 500 trabajadores del municipio, quienes lo acompañaron para registrar su firma a favor del plebiscito.

Nadie pensaría que esto podría ser cierto. Pero le dio un giro al sentido original de la intención.

Y es que ya en el estudio del ejercicio, para que el plebiscito tenga validez, se requiere la participación de poco más de 110,000 personas.

Que votarán en ese momento, si prefieren o no, la implementación del proyecto Juárez iluminado.

Ganará el que más votos obtenga. Y es muy posible que en ese momento, Armando Cabada pueda movilizar los suficientes votos a su favor, utilizando la herramienta del acarreo.

Llevar 500 acarreados a registrar su firma a favor del plebiscito, fue una muestra del músculo que puede usar el día del ejercicio cívico. Y es válido.

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