/ lunes 15 de julio de 2019

Baja California: Golpe de Estado

En suma cuenta, como se atribuye a Maquiavelo, el “homo politicus” actor principal del “ragionar dello Stato” que en su traducción del italiano es sobre el “razonamiento del Estado”. Tan básico como esto, los diputados locales del PAN, PRI y por supuesto MORENA, se sirvieron con la cuchara grande para impulsar una proclamación que es considerada a toda lógica como fuera de orden y clara hacia un golpe de estado: ampliar de 2 a 5 años al recién electo gobierno del estado de Baja California.

La pregunta central es ¿Cuál es la razón de estado por la cuál se tomó un acuerdo, en votación para ampliar el periodo de 2 a 5 años? No hay entendimiento válido, no es posible que este acto del poder legislativo sea moralmente y políticamente justificado. Los ciudadanos salieron a las urnas, votaron por un candidato que sin mancha llega a gobernar con una aceptación de los resultados inédita, y ahora, se manche antes de tomar posesión. Jaime Bonilla, gobernador electo, se desmarca y dice, “es asunto de ellos” (de los diputados).

Hay dos argumentos a favor que mencionan los actores involucrados y que defienden la ampliación: el primero, el costo de las elecciones y el ahorro a las finanzas públicas . El segundo argumento es que la gente considera que dos años es muy poco para gobernar. Sin lugar a dudas, aquí el asunto es la legitimidad de las acciones de un poder que da la impresión está corrompido. No tienen facultades para ampliar el periodo de un gobernador electo.

Sobre las imputaciones, es cierto, dos años son muy poco para gobernar, incluso provoca ingobernabilidad. El punto lo traté allá por el año 2015, cuando en Chihuahua se discutía si era de dos o de cinco años la elección del próximo gobierno estatal. Alegaba yo que debía de ser de 5 años para empatar las elecciones. En eso hay coincidencia. La divergencia es que sí hubo un proceso electoral para elegir a un gobernador por dos años, no puede haber una decisión para que ahora sea de 5. Es decir, hubo una elección de estado y de facto hubo una reelección para un segundo mandato: un golpe de estado disfrazado.

Lo costoso de las elecciones es un argumento válido. Pero también es válida la opinión de los ciudadanos que han dicho que los partidos políticos son muy costosos. Vale hacerse la siguiente pregunta ¿Por costosos hay que desaparecer a los partidos políticos? Al respecto, creo que deben tener más cuidado los señores diputados al hacer afirmaciones que de tomarles la palabra los inhabilitaría para un cargo público.

Lo ocurrido en Baja California nos pone en alerta máxima. No podemos confiar con estas acciones en los gobernantes que buscan perpetuarse en el poder. La democracia se ve menospreciada y es un intento de replicar esas acciones locales en los planos nacionales. La política es el arte del buen gobierno, es un arte. La gobernabilidad, la legitimidad política, los valores de la democracia son el sustento la vida cotidiana. La resolución final deberá tener un sustento jurídico, pero también político. El desmarque del gobernador Jaime Bonilla es un buen principio, pero es insuficiente, debe ser claro en el sentido que no podrá ni debe aspirar a una reelección inmediata. Debe gobernar por dos años y debe rendir protesta como tal, de acuerdo al marco jurídico vigente.

El tratar de imponer por vías poco convencionales a las autoridades civiles, son intentos fallidos de autoritarismo que no podemos permitir. La participación ciudadana en la elección de gobernador fue del 30% aproximadamente. No hay una gran mayoría que avale los dichos de los diputados En fin, hay traiciones, reacomodos y en Baja California se gestó un golpe de Estado institucional. Faltará la resolución de los tribunales. Esto apenas empieza.

En suma cuenta, como se atribuye a Maquiavelo, el “homo politicus” actor principal del “ragionar dello Stato” que en su traducción del italiano es sobre el “razonamiento del Estado”. Tan básico como esto, los diputados locales del PAN, PRI y por supuesto MORENA, se sirvieron con la cuchara grande para impulsar una proclamación que es considerada a toda lógica como fuera de orden y clara hacia un golpe de estado: ampliar de 2 a 5 años al recién electo gobierno del estado de Baja California.

La pregunta central es ¿Cuál es la razón de estado por la cuál se tomó un acuerdo, en votación para ampliar el periodo de 2 a 5 años? No hay entendimiento válido, no es posible que este acto del poder legislativo sea moralmente y políticamente justificado. Los ciudadanos salieron a las urnas, votaron por un candidato que sin mancha llega a gobernar con una aceptación de los resultados inédita, y ahora, se manche antes de tomar posesión. Jaime Bonilla, gobernador electo, se desmarca y dice, “es asunto de ellos” (de los diputados).

Hay dos argumentos a favor que mencionan los actores involucrados y que defienden la ampliación: el primero, el costo de las elecciones y el ahorro a las finanzas públicas . El segundo argumento es que la gente considera que dos años es muy poco para gobernar. Sin lugar a dudas, aquí el asunto es la legitimidad de las acciones de un poder que da la impresión está corrompido. No tienen facultades para ampliar el periodo de un gobernador electo.

Sobre las imputaciones, es cierto, dos años son muy poco para gobernar, incluso provoca ingobernabilidad. El punto lo traté allá por el año 2015, cuando en Chihuahua se discutía si era de dos o de cinco años la elección del próximo gobierno estatal. Alegaba yo que debía de ser de 5 años para empatar las elecciones. En eso hay coincidencia. La divergencia es que sí hubo un proceso electoral para elegir a un gobernador por dos años, no puede haber una decisión para que ahora sea de 5. Es decir, hubo una elección de estado y de facto hubo una reelección para un segundo mandato: un golpe de estado disfrazado.

Lo costoso de las elecciones es un argumento válido. Pero también es válida la opinión de los ciudadanos que han dicho que los partidos políticos son muy costosos. Vale hacerse la siguiente pregunta ¿Por costosos hay que desaparecer a los partidos políticos? Al respecto, creo que deben tener más cuidado los señores diputados al hacer afirmaciones que de tomarles la palabra los inhabilitaría para un cargo público.

Lo ocurrido en Baja California nos pone en alerta máxima. No podemos confiar con estas acciones en los gobernantes que buscan perpetuarse en el poder. La democracia se ve menospreciada y es un intento de replicar esas acciones locales en los planos nacionales. La política es el arte del buen gobierno, es un arte. La gobernabilidad, la legitimidad política, los valores de la democracia son el sustento la vida cotidiana. La resolución final deberá tener un sustento jurídico, pero también político. El desmarque del gobernador Jaime Bonilla es un buen principio, pero es insuficiente, debe ser claro en el sentido que no podrá ni debe aspirar a una reelección inmediata. Debe gobernar por dos años y debe rendir protesta como tal, de acuerdo al marco jurídico vigente.

El tratar de imponer por vías poco convencionales a las autoridades civiles, son intentos fallidos de autoritarismo que no podemos permitir. La participación ciudadana en la elección de gobernador fue del 30% aproximadamente. No hay una gran mayoría que avale los dichos de los diputados En fin, hay traiciones, reacomodos y en Baja California se gestó un golpe de Estado institucional. Faltará la resolución de los tribunales. Esto apenas empieza.

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