/ miércoles 12 de diciembre de 2018

“Biblioteca de la periferia”

Juan Carlos Quirarte Méndez

Salesiano, sacerdote. Doctor en Antropología Social

“Mi actitud ante los otros, una rendición de cuentas”

En nuestra sociedad nos encontramos tantas veces con las diferencias: las vemos tanto o convivimos tanto con la diferencia que de pronto ya nos pasa desapercibida porque creemos dominarla o simplemente la costumbre nos lleva a no cuestionarnos cómo actuamos frente a ella.

Hoy quiero traer a la biblioteca de la periferia el recuerdo un texto de Tvetan Todorov (Nosotros y los otros. 2007) donde presenta una tipología de quien se encuentra con otra cultura u otra sociedad. Y en este caso yo quisiera traerlo no necesariamente para esos encuentros con otros contextos ajenos al propio país, o a la propia ciudad. Creo que esas mismas diferencias se pueden encontrar en la misma ciudad donde estamos, y más cuando la dividimos entre “los otros” (generalmente el centro dominante de la ciudad le llama así a su periferia), repasarlos desde mi perspectiva cuando me sitúo desde el lado de ese centro dominante me deja pensando en cuál de estas acabo yo atravesando cuando “pretendo” hacer “intervención social” en esas poblaciones.

Me permito elencar las mismas nominaciones que coloca Todorov aunque adaptándolas a esa perspectiva de cuando en una acción social se da ese encuentro con esos “otros” en la propia ciudad y que considero suceden.

a) El asimilador

Es aquel que quiere modificar a los otros para que se asemejen a él, que piensen como él, que crean lo que el cree, que sus sistemas de valores y hasta formas de vestirse y de comportarse sean como los de él, porque considera -ciertamente- que los suyos son los correctos, verdaderos y universales.

b) El aprovechado

Su actitud para con los otros consiste en utilizarlos para su provecho. Éste se puede adaptar al contexto de los otros, aprende a hablarles y convencerlos. De esos otros no sabe más que aquello que le es indispensable para servirse de ellos.

c) El turista

Es el apresurado que prefiere más los monumentos que a los seres humanos. O si le interesan los seres humanos es para que sus pares vean que ha estado con esos otros. El turista trata de acumular lo más que puede sobre ese lugar donde están los otros, de ahí su preferencia por la imagen que por la lengua. Muchas de las veces sus registros del lugar son más para que los otros vean dónde estaba, y no tanto porque disfrute del sitio en sí mismo.

d) El impresionista

Es más refinado que el turista, pues hasta se brinda más tiempo que aquél. Pues va más allá de los monumentos y pasa a los seres humanos. No se interesa por los otros sino en la medida en que intervienen en un proyecto que le es propio.

e) El asimilado

Quiere conocer a los otros porque se ve inducido a vivir entre ellos; de hecho quiere parecerse a ellos porque desea ser aceptado por ellos como uno de ellos. Se va con ellos no para convertirlos en semejantes a sí mismo (como hace el asimilador) sino que su intención es volverse como ellos.

f) El exota

Es el que siempre ha de estar buscando lo distinto sino se pierde totalmente el sentido. Pues en la vida tantas veces tomamos por natural aquello que no es más que convencional. De ahí que el exota está buscando siempre la alternancia porque si se instala, esos otros se hacen parte de “su paisaje” y, por tanto, pierden relevancia.

g) El exiliado

Es el que, instalándose en medio de los otros, evita ser asimilado. Por ello, aunque esté en medio de esos otros, sigue viviendo y haciendo todo al modo de estar en su lugar de procedencia y origen, sin “pertenecer” a esos otros con quienes comparte su contexto.

h) El alegorista

Para éste, la imagen del otro no proviene de la observación, sino de la inversión de los rasgos que encuentra en él mismo.

i) El desengañado

Es quien renuncia a todo contacto con los otros… les sabe ahí, en tal lugar, pero evita su contacto y se desinteresa por ellos, haciendo de su mundo un espacio de encuentro sólo “entre los suyos”.

j) El filósofo

Observa las diferencias, por tanto: es un trabajo de aprendizaje, de reconocimiento de esa diversidad. Sin embargo, lo que busca es descubrir las propiedades: la de las cosas o la de los seres, o la de las situaciones o la de las instituciones.

Yo me he encontrado en más de dos de estas tipologías, ciertamente la más de las veces es inconsciente, pero quizá cada uno podrá sacar sus conclusiones. Este puede ser un buen ejercicio de revisión para quienes por nuestra vocación, trabajo o gusto hacemos en medio de sociedades que -respecto a nosotros- se encuentren en desventaja social y económica. ¿En cuáles de estas tipologías te has encontrado más de una vez?

Juan Carlos Quirarte Méndez

Salesiano, sacerdote. Doctor en Antropología Social

“Mi actitud ante los otros, una rendición de cuentas”

En nuestra sociedad nos encontramos tantas veces con las diferencias: las vemos tanto o convivimos tanto con la diferencia que de pronto ya nos pasa desapercibida porque creemos dominarla o simplemente la costumbre nos lleva a no cuestionarnos cómo actuamos frente a ella.

Hoy quiero traer a la biblioteca de la periferia el recuerdo un texto de Tvetan Todorov (Nosotros y los otros. 2007) donde presenta una tipología de quien se encuentra con otra cultura u otra sociedad. Y en este caso yo quisiera traerlo no necesariamente para esos encuentros con otros contextos ajenos al propio país, o a la propia ciudad. Creo que esas mismas diferencias se pueden encontrar en la misma ciudad donde estamos, y más cuando la dividimos entre “los otros” (generalmente el centro dominante de la ciudad le llama así a su periferia), repasarlos desde mi perspectiva cuando me sitúo desde el lado de ese centro dominante me deja pensando en cuál de estas acabo yo atravesando cuando “pretendo” hacer “intervención social” en esas poblaciones.

Me permito elencar las mismas nominaciones que coloca Todorov aunque adaptándolas a esa perspectiva de cuando en una acción social se da ese encuentro con esos “otros” en la propia ciudad y que considero suceden.

a) El asimilador

Es aquel que quiere modificar a los otros para que se asemejen a él, que piensen como él, que crean lo que el cree, que sus sistemas de valores y hasta formas de vestirse y de comportarse sean como los de él, porque considera -ciertamente- que los suyos son los correctos, verdaderos y universales.

b) El aprovechado

Su actitud para con los otros consiste en utilizarlos para su provecho. Éste se puede adaptar al contexto de los otros, aprende a hablarles y convencerlos. De esos otros no sabe más que aquello que le es indispensable para servirse de ellos.

c) El turista

Es el apresurado que prefiere más los monumentos que a los seres humanos. O si le interesan los seres humanos es para que sus pares vean que ha estado con esos otros. El turista trata de acumular lo más que puede sobre ese lugar donde están los otros, de ahí su preferencia por la imagen que por la lengua. Muchas de las veces sus registros del lugar son más para que los otros vean dónde estaba, y no tanto porque disfrute del sitio en sí mismo.

d) El impresionista

Es más refinado que el turista, pues hasta se brinda más tiempo que aquél. Pues va más allá de los monumentos y pasa a los seres humanos. No se interesa por los otros sino en la medida en que intervienen en un proyecto que le es propio.

e) El asimilado

Quiere conocer a los otros porque se ve inducido a vivir entre ellos; de hecho quiere parecerse a ellos porque desea ser aceptado por ellos como uno de ellos. Se va con ellos no para convertirlos en semejantes a sí mismo (como hace el asimilador) sino que su intención es volverse como ellos.

f) El exota

Es el que siempre ha de estar buscando lo distinto sino se pierde totalmente el sentido. Pues en la vida tantas veces tomamos por natural aquello que no es más que convencional. De ahí que el exota está buscando siempre la alternancia porque si se instala, esos otros se hacen parte de “su paisaje” y, por tanto, pierden relevancia.

g) El exiliado

Es el que, instalándose en medio de los otros, evita ser asimilado. Por ello, aunque esté en medio de esos otros, sigue viviendo y haciendo todo al modo de estar en su lugar de procedencia y origen, sin “pertenecer” a esos otros con quienes comparte su contexto.

h) El alegorista

Para éste, la imagen del otro no proviene de la observación, sino de la inversión de los rasgos que encuentra en él mismo.

i) El desengañado

Es quien renuncia a todo contacto con los otros… les sabe ahí, en tal lugar, pero evita su contacto y se desinteresa por ellos, haciendo de su mundo un espacio de encuentro sólo “entre los suyos”.

j) El filósofo

Observa las diferencias, por tanto: es un trabajo de aprendizaje, de reconocimiento de esa diversidad. Sin embargo, lo que busca es descubrir las propiedades: la de las cosas o la de los seres, o la de las situaciones o la de las instituciones.

Yo me he encontrado en más de dos de estas tipologías, ciertamente la más de las veces es inconsciente, pero quizá cada uno podrá sacar sus conclusiones. Este puede ser un buen ejercicio de revisión para quienes por nuestra vocación, trabajo o gusto hacemos en medio de sociedades que -respecto a nosotros- se encuentren en desventaja social y económica. ¿En cuáles de estas tipologías te has encontrado más de una vez?

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