/ miércoles 2 de enero de 2019

“Biblioteca de la periferia”

Juan Carlos Quirarte Méndez

Salesiano, sacerdote. Doctor en Antropología Social

“Lo que sigue tras barrer el confeti”

Resulta un poco más complicado escribir tras los eventos celebrativos de navidad y de año nuevo; no por cuestión de resacas de festejos o por los llamados al descanso y un ocio que rompa la rutina de los días regulares. Lo que hace complicado es que el peso de las palabras puede perder su consistencia y las frases su fuerza, por ser una época en que quizá nos hemos saturado de muchas expresiones y pensamientos motivadores, de evocaciones a grandes momentos y tantas otras manifestaciones que buscan suscitar la reflexión, despertar los sentimientos nobles y resonar los valores del amor, la unidad y la esperanza.

Así pues, no busco reiterar lo que ciertamente muchos han leído a través de las redes sociales y de los diversos medios de comunicación y detalles o cumplidos escuchados durante estos días y que ciertamente continuarán en esta semana.

Hoy quiero simplemente compartir, desde la Biblioteca de la periferia, que la perspectiva de “los otros” -que es la que busca muchas de las veces resaltar esta columna- pudiera ser comprendida en este nuevo año, no sólo como una opinión o una confrontación, sino sobre todo como una realidad de implicación.

Esa realidad en que vivimos, ese contexto social donde nos desempeñamos en la vida en lo singular, como familia, como barrio, como ciudad, está continuamente impulsado por una fuerza (invisible) que va determinando posturas de pensamiento dominante sobre otras para hacernos interpretar y actuar según ciertos cánones asumidos. Muchas de las veces podemos notar que existen personas o grupos de personas que “alteran” ese orden asumido de ideas, pensamientos, creencias y costumbres dominantes. Y esa manera de ser o de expresarse o de vivir de ciertas personas, nos podrán incomodar porque cuestionan nuestra manera de vivir. A veces lo notaremos porque se expresan y manifiestan públicamente, otras veces será su simple presencia ya una manera de molestar nuestro estatus quo.

Pero hoy es muy importante reconocer, que está situación es en dos vías, es decir: también yo, también “nosotros”, somos una voz y una expresión manifiesta para esos “los otros”. Por lo que entonces también nosotros con lo que hagamos o dejemos de hacer, con lo que digamos o con lo que callemos, podemos alterar ese orden y modo de vivir de esa otra perspectiva. Podemos incomodarles o inspirarles, podemos cuestionarles o confirmarles sus ideas, principios, sus costumbres. De ahí que, si nos sentimos “centro”, por supuesto que nuestro actuar y nuestra expresión tiene influencia en esa “periferia”. Pero también debemos reconocer que nosotros somos la periferia de ellos porque desde su ámbito son y se sienten el “centro”, así como nosotros nos podemos sentir el centro con respecto de ellos.

En síntesis, ni son ellos y ni nosotros somos sólo expresión para los otros. Hay una implicación, sea voluntaria y consciente o involuntaria e inconsciente. Por eso es un excelente momento, luego de tantas expresiones manifestadas en estos días festivos, de poner implicación en lo que hemos deseado, que las palabras y deseos vayan cargados de acciones e implicaciones más allá de los días extraordinarios. Y que sea en el día a día, tras los tiempos festivos, nuestra mejor manera de rendir homenaje a esta riquísima diversidad.

Juan Carlos Quirarte Méndez

Salesiano, sacerdote. Doctor en Antropología Social

“Lo que sigue tras barrer el confeti”

Resulta un poco más complicado escribir tras los eventos celebrativos de navidad y de año nuevo; no por cuestión de resacas de festejos o por los llamados al descanso y un ocio que rompa la rutina de los días regulares. Lo que hace complicado es que el peso de las palabras puede perder su consistencia y las frases su fuerza, por ser una época en que quizá nos hemos saturado de muchas expresiones y pensamientos motivadores, de evocaciones a grandes momentos y tantas otras manifestaciones que buscan suscitar la reflexión, despertar los sentimientos nobles y resonar los valores del amor, la unidad y la esperanza.

Así pues, no busco reiterar lo que ciertamente muchos han leído a través de las redes sociales y de los diversos medios de comunicación y detalles o cumplidos escuchados durante estos días y que ciertamente continuarán en esta semana.

Hoy quiero simplemente compartir, desde la Biblioteca de la periferia, que la perspectiva de “los otros” -que es la que busca muchas de las veces resaltar esta columna- pudiera ser comprendida en este nuevo año, no sólo como una opinión o una confrontación, sino sobre todo como una realidad de implicación.

Esa realidad en que vivimos, ese contexto social donde nos desempeñamos en la vida en lo singular, como familia, como barrio, como ciudad, está continuamente impulsado por una fuerza (invisible) que va determinando posturas de pensamiento dominante sobre otras para hacernos interpretar y actuar según ciertos cánones asumidos. Muchas de las veces podemos notar que existen personas o grupos de personas que “alteran” ese orden asumido de ideas, pensamientos, creencias y costumbres dominantes. Y esa manera de ser o de expresarse o de vivir de ciertas personas, nos podrán incomodar porque cuestionan nuestra manera de vivir. A veces lo notaremos porque se expresan y manifiestan públicamente, otras veces será su simple presencia ya una manera de molestar nuestro estatus quo.

Pero hoy es muy importante reconocer, que está situación es en dos vías, es decir: también yo, también “nosotros”, somos una voz y una expresión manifiesta para esos “los otros”. Por lo que entonces también nosotros con lo que hagamos o dejemos de hacer, con lo que digamos o con lo que callemos, podemos alterar ese orden y modo de vivir de esa otra perspectiva. Podemos incomodarles o inspirarles, podemos cuestionarles o confirmarles sus ideas, principios, sus costumbres. De ahí que, si nos sentimos “centro”, por supuesto que nuestro actuar y nuestra expresión tiene influencia en esa “periferia”. Pero también debemos reconocer que nosotros somos la periferia de ellos porque desde su ámbito son y se sienten el “centro”, así como nosotros nos podemos sentir el centro con respecto de ellos.

En síntesis, ni son ellos y ni nosotros somos sólo expresión para los otros. Hay una implicación, sea voluntaria y consciente o involuntaria e inconsciente. Por eso es un excelente momento, luego de tantas expresiones manifestadas en estos días festivos, de poner implicación en lo que hemos deseado, que las palabras y deseos vayan cargados de acciones e implicaciones más allá de los días extraordinarios. Y que sea en el día a día, tras los tiempos festivos, nuestra mejor manera de rendir homenaje a esta riquísima diversidad.

jueves 14 de marzo de 2019

“Biblioteca de la periferia”

jueves 28 de febrero de 2019

“Biblioteca de la periferia”

miércoles 20 de febrero de 2019

“Biblioteca de la periferia”

viernes 08 de febrero de 2019

“Biblioteca de la periferia”

viernes 25 de enero de 2019

“Biblioteca de la periferia”

viernes 18 de enero de 2019

“Biblioteca de la periferia”

jueves 10 de enero de 2019

“Biblioteca de la periferia”

miércoles 02 de enero de 2019

“Biblioteca de la periferia”

sábado 29 de diciembre de 2018

“Biblioteca de la periferia”

jueves 20 de diciembre de 2018

“Biblioteca de la periferia”

Cargar Más