/ jueves 10 de enero de 2019

“Biblioteca de la periferia”

“Optar por la fidelidad”

Cuando se inicia un nuevo ciclo, muchos de nosotros nos trazamos propósitos. Quizá sea una de las ventajas que para nosotros -como humanidad- convenimos en marcar el tiempo por medio de convencionalismos de tal modo que lo podamos segmentar y vivir en ciclos, para que existan momentos de freno y de nuevo impulso.

Pues bien, quizá los primeros días, las primeras semanas de un nuevo año civil, es para muchos precisamente esa oportunidad de innovar o renovar compromisos para sus vidas. Enero por tanto es un mes en que esto puede propiciar; nuevas dietas, nuevas lecturas, nuevas rutinas, etc. Un sin fin de oportunidades para hacer opciones y determinarse en cumplirlas.

Esto viene a bien para recordar el sentido profundo de un concepto que -desde mi punto de vista- se le ha perdido justicia o bien, fuerza de su contenido. Me refiero a un concepto fuerte y determinante: fidelidad.

La fidelidad, o el ser fiel, muchas de las veces lo entendemos con definiciones negativas, es decir: ser fiel es no traicionar, es no engañar, es no mentir, es no poner el cuerno, etc…

Ciertamente esas implicaciones están dentro de la definición de fidelidad, o bien -con otras palabras-, son rasgos característicos de ser fiel.

Pero ser fiel, definiéndola en sentido positivo, quiere decir el sostener el sí que se hizo de asumir tal o cuál compromiso. Fidelidad es actualizar y tener vigente la determinación que se hizo en el pasado. Ser fiel es seguir cumpliendo aquello con tal fuerza como cuando se determinó por vez primera tenerlo.

De ahí que cuando una pareja habla de ser fiel, no se refiere solamente a “no ponerse el cuerno” sino a mantener vigente aquella misma determinación que los llevó a optar por esa persona para ser su pareja de vida. Existe fidelidad en el sentido de que se sigue amando y mirando a esa persona de la misma manera que en su momento inicial en que se optó por esa persona.

Se es fiel cuando en un compromiso de amistad, o en un proyecto realizando alguna opción, no se deja ir esa opción, sino que se sostiene, se vive con aquella misma pasión de la elección primera.

Por eso ser fiel no es aguantar o resistir, sino que es seguir padeciendo aquellos sentimientos del momento primero, es ilusionarse de tal modo como cuando uno se ilusionó por vez primera, es sentir la adrenalina de la excitación que causa el vivir en plenitud aquello por ser algo deseado, buscado, trabajo para que fuese real.

Así pues, se debe pensar muy bien en lo que se opta ahora en nuevo ciclo, para que después no nos reprochemos a nosotros mismos el que perdamos la fidelidad. Será bueno tomar las determinaciones pensando que no sólo se sentirá bien en el momento sino saborear -anticipadamente- de la satisfacción de llegar al inicio de ciclo con la misma ilusión y esperanza con que se proyecta esas nuevas opciones de vida que ahora se toman.

Esto nos ayudará a ver que la fidelidad no se encasilla en el sólo ámbito de la moral, sino que va en algo más pleno y holístico de la vida del ser humano. Un valor que requiere de grandes aspiraciones a las virtudes más excelsas que posee el ser humano.

“Optar por la fidelidad”

Cuando se inicia un nuevo ciclo, muchos de nosotros nos trazamos propósitos. Quizá sea una de las ventajas que para nosotros -como humanidad- convenimos en marcar el tiempo por medio de convencionalismos de tal modo que lo podamos segmentar y vivir en ciclos, para que existan momentos de freno y de nuevo impulso.

Pues bien, quizá los primeros días, las primeras semanas de un nuevo año civil, es para muchos precisamente esa oportunidad de innovar o renovar compromisos para sus vidas. Enero por tanto es un mes en que esto puede propiciar; nuevas dietas, nuevas lecturas, nuevas rutinas, etc. Un sin fin de oportunidades para hacer opciones y determinarse en cumplirlas.

Esto viene a bien para recordar el sentido profundo de un concepto que -desde mi punto de vista- se le ha perdido justicia o bien, fuerza de su contenido. Me refiero a un concepto fuerte y determinante: fidelidad.

La fidelidad, o el ser fiel, muchas de las veces lo entendemos con definiciones negativas, es decir: ser fiel es no traicionar, es no engañar, es no mentir, es no poner el cuerno, etc…

Ciertamente esas implicaciones están dentro de la definición de fidelidad, o bien -con otras palabras-, son rasgos característicos de ser fiel.

Pero ser fiel, definiéndola en sentido positivo, quiere decir el sostener el sí que se hizo de asumir tal o cuál compromiso. Fidelidad es actualizar y tener vigente la determinación que se hizo en el pasado. Ser fiel es seguir cumpliendo aquello con tal fuerza como cuando se determinó por vez primera tenerlo.

De ahí que cuando una pareja habla de ser fiel, no se refiere solamente a “no ponerse el cuerno” sino a mantener vigente aquella misma determinación que los llevó a optar por esa persona para ser su pareja de vida. Existe fidelidad en el sentido de que se sigue amando y mirando a esa persona de la misma manera que en su momento inicial en que se optó por esa persona.

Se es fiel cuando en un compromiso de amistad, o en un proyecto realizando alguna opción, no se deja ir esa opción, sino que se sostiene, se vive con aquella misma pasión de la elección primera.

Por eso ser fiel no es aguantar o resistir, sino que es seguir padeciendo aquellos sentimientos del momento primero, es ilusionarse de tal modo como cuando uno se ilusionó por vez primera, es sentir la adrenalina de la excitación que causa el vivir en plenitud aquello por ser algo deseado, buscado, trabajo para que fuese real.

Así pues, se debe pensar muy bien en lo que se opta ahora en nuevo ciclo, para que después no nos reprochemos a nosotros mismos el que perdamos la fidelidad. Será bueno tomar las determinaciones pensando que no sólo se sentirá bien en el momento sino saborear -anticipadamente- de la satisfacción de llegar al inicio de ciclo con la misma ilusión y esperanza con que se proyecta esas nuevas opciones de vida que ahora se toman.

Esto nos ayudará a ver que la fidelidad no se encasilla en el sólo ámbito de la moral, sino que va en algo más pleno y holístico de la vida del ser humano. Un valor que requiere de grandes aspiraciones a las virtudes más excelsas que posee el ser humano.

miércoles 15 de mayo de 2019

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