/ viernes 18 de enero de 2019

“Biblioteca de la periferia”

Juan Carlos Quirarte Méndez

Salesiano, sacerdote. Doctor en Antropología Social

“Cuando un problema afecta a casi todos”

Quizá pocas veces encontramos situaciones o problemáticas en las que las mayorías se sienten afectadas y/o implicadas. Y es que en la sociedad puede haber asuntos en las que provoca de unos la compasión, solidaridad o el morbo por sobre los que están afectados. Otras veces nos topamos con eventos que provocan la frustración o impotencia por sentirse aislados en el problema por la indiferencia de los no-afectados.

Algunas veces hemos sido testigos de un maravilloso esplendor de solidaridad y empatía por el problema, situación o tragedia de los otros. Cuando esos pasos de ir más allá del enterarse y se pasa al implicarse, genera el auténtico sentido del término “conmoverse”, es decir: “moverse con”, “acompañar y padecer junto con…”.

Días recientes inició una situación en México que ha venido ampliando sus niveles de impacto y de afectación, me refiero al tema de la gasolina (llámese desabastecimiento, o insuficiencia de distribución o cuánta terminología sea necesaria matizar). Y quizá para nosotros pueda representar precisamente un ejemplo muy concreto de lo anteriormente descrito.

Quizá en un inicio pudo ser percibido por algunos como un problema ajeno, de ciertos lugares o de ciertas personas que tienen vehículos, pero pronto se fue siendo consciente de que la afectación va más allá. Y lo que parecería un problema específico resulta que se va expandiendo a un problema de múltiples afecciones. Ya no es el problema sólo de quien no puede cargar gasolina a su auto particular sino toda una complejidad de situaciones alteradas por esa inaccesibilidad o complejidad de acceder al combustible.

Ahora se puede dimensionar en otras categorías, un asunto de nota nacional de primera línea, una situación que trasciende cualquier condición social, económica, ideológica, etc. Ricos y pobres, periferia y centro, es ya un elemento de alteración de lo cotidiano, de pérdidas económicas para muchos, de impaciencia y cambios de planes… el problema empieza a sentirse “problema de todos”.

Digno de reconocerse el temple, paciencia y tolerancia de las mayorías, que sin llegar a los excesos de la ira o frustración, han podido mantener una ejemplaridad de búsqueda de orden y sentido común pese a estar o no de acuerdo con las estrategias establecidas de gobierno para atacar los vandalismos y otras cuestiones señaladas por ellos para tomar estas medidas de suministro.

Pero…. ¿qué le dice esto a la periferia? ¡Esta vez la periferia hemos sido casi todos! Se ha implementado y decidido esta estrategía desde un centro y la afectación se ha dado en todos los demás que tan sólo tuvimos que adaptarnos a las nuevas condiciones. Cuando todos nos sentimos periferia las cosas pueden cambiar. Nos toca sentir y vivir las complicaciones, quizá de modo inmediato, quizá más tarde, pero todos somos alcanzados.

Cuando una situación deja de ser de otros y viene para ser “nosotros”, entonces la presión es mayor para encontrar la solución, la visibilidad del asunto, la pluralidad de voces, la multiplicidad de propuestas, la diversidad de críticas o apoyos a las estrategías… viene una polifonía de expresiones y un abaníco de opciones para enterarse de la situación.

Quizá pudiéramos darle el calificativo de positivo al hecho que una situación acapare los foros para que entonces esa situación -que está alcanzando a todos- tenga alguna solución lo más pronto posible.

Pero es cuando podemos también mirar más a fondo y suspirar… pensando lo bien que sería que esa misma fuerza de preocupación se viera en otras circunstancias que también nos están afectando a todos, más pronto, más lejanamente… pero a todos nos alcanza.

Tantas cosas como el cambio climático, la aniquilación de árboles, las condiciones de consumo excesivo de agua, la carestía de educación y así.. una fila larga de situaciones que también pudiésemos emprender porque también estas y otras tantas más nos afectan a todos.

Hoy la empatía por una problemática nos puede inspirar a seguir con ese impulso de viralizar e impulsar para soluciones de otras tantas problemáticas que -muchas veces- pensamos que es asunto sólo de la periferia.

Juan Carlos Quirarte Méndez

Salesiano, sacerdote. Doctor en Antropología Social

“Cuando un problema afecta a casi todos”

Quizá pocas veces encontramos situaciones o problemáticas en las que las mayorías se sienten afectadas y/o implicadas. Y es que en la sociedad puede haber asuntos en las que provoca de unos la compasión, solidaridad o el morbo por sobre los que están afectados. Otras veces nos topamos con eventos que provocan la frustración o impotencia por sentirse aislados en el problema por la indiferencia de los no-afectados.

Algunas veces hemos sido testigos de un maravilloso esplendor de solidaridad y empatía por el problema, situación o tragedia de los otros. Cuando esos pasos de ir más allá del enterarse y se pasa al implicarse, genera el auténtico sentido del término “conmoverse”, es decir: “moverse con”, “acompañar y padecer junto con…”.

Días recientes inició una situación en México que ha venido ampliando sus niveles de impacto y de afectación, me refiero al tema de la gasolina (llámese desabastecimiento, o insuficiencia de distribución o cuánta terminología sea necesaria matizar). Y quizá para nosotros pueda representar precisamente un ejemplo muy concreto de lo anteriormente descrito.

Quizá en un inicio pudo ser percibido por algunos como un problema ajeno, de ciertos lugares o de ciertas personas que tienen vehículos, pero pronto se fue siendo consciente de que la afectación va más allá. Y lo que parecería un problema específico resulta que se va expandiendo a un problema de múltiples afecciones. Ya no es el problema sólo de quien no puede cargar gasolina a su auto particular sino toda una complejidad de situaciones alteradas por esa inaccesibilidad o complejidad de acceder al combustible.

Ahora se puede dimensionar en otras categorías, un asunto de nota nacional de primera línea, una situación que trasciende cualquier condición social, económica, ideológica, etc. Ricos y pobres, periferia y centro, es ya un elemento de alteración de lo cotidiano, de pérdidas económicas para muchos, de impaciencia y cambios de planes… el problema empieza a sentirse “problema de todos”.

Digno de reconocerse el temple, paciencia y tolerancia de las mayorías, que sin llegar a los excesos de la ira o frustración, han podido mantener una ejemplaridad de búsqueda de orden y sentido común pese a estar o no de acuerdo con las estrategias establecidas de gobierno para atacar los vandalismos y otras cuestiones señaladas por ellos para tomar estas medidas de suministro.

Pero…. ¿qué le dice esto a la periferia? ¡Esta vez la periferia hemos sido casi todos! Se ha implementado y decidido esta estrategía desde un centro y la afectación se ha dado en todos los demás que tan sólo tuvimos que adaptarnos a las nuevas condiciones. Cuando todos nos sentimos periferia las cosas pueden cambiar. Nos toca sentir y vivir las complicaciones, quizá de modo inmediato, quizá más tarde, pero todos somos alcanzados.

Cuando una situación deja de ser de otros y viene para ser “nosotros”, entonces la presión es mayor para encontrar la solución, la visibilidad del asunto, la pluralidad de voces, la multiplicidad de propuestas, la diversidad de críticas o apoyos a las estrategías… viene una polifonía de expresiones y un abaníco de opciones para enterarse de la situación.

Quizá pudiéramos darle el calificativo de positivo al hecho que una situación acapare los foros para que entonces esa situación -que está alcanzando a todos- tenga alguna solución lo más pronto posible.

Pero es cuando podemos también mirar más a fondo y suspirar… pensando lo bien que sería que esa misma fuerza de preocupación se viera en otras circunstancias que también nos están afectando a todos, más pronto, más lejanamente… pero a todos nos alcanza.

Tantas cosas como el cambio climático, la aniquilación de árboles, las condiciones de consumo excesivo de agua, la carestía de educación y así.. una fila larga de situaciones que también pudiésemos emprender porque también estas y otras tantas más nos afectan a todos.

Hoy la empatía por una problemática nos puede inspirar a seguir con ese impulso de viralizar e impulsar para soluciones de otras tantas problemáticas que -muchas veces- pensamos que es asunto sólo de la periferia.

martes 21 de mayo de 2019

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