/ miércoles 11 de septiembre de 2019

“Biblioteca de la periferia”

Columna: “El Mexicano”

Juan Carlos Quirarte Méndez

Salesiano, sacerdote. Doctor en Antropología Social

“Las redes de la periferia”

Cuando una voz singular grita puede llamar la atención para los pocos que le alcancen a escuchar, y quizá puede provocar curiosidad, inquietudes, quizá hasta burlas… un grito solitario es un desgarre al silencio, pero cuando varias gargantas se unifican en un grito unísono, entonces puede ser hasta ensordecedor y merecedor de prestar atención. Un grito masivo no es sólo un desgarre al silencio sino un llamado a la escucha.

¿Cuántas veces hemos escuchado el adagio: “divide y vencerás”? Ciertamente tiene mucha verdad y fuerza esta estrategia. La división y fractura de un pueblo es una manera de impedir un alzamiento desde las bases sociales, y la historia nos ha mostrado cómo esta acción ha sido implementada por muchos que han estado ostentando y manteniendo el poder de unos pocos sobre los tantos.

En la periferia se encuentran muchas voces, quizá la mayoría de las voces en un grupo donde las cosas se coordinan desde un centro. Y en una sociedad donde las formas de control generan una estrategia de mantener las periferias desarticuladas entre quienes las conforman, es también una manera muy concreta de preservar una manera de contener el estado de las cosas. Difícilmente puede esperarse que desde el centro vengan las soluciones y resoluciones de muchos y tantos conflictos que se van percibiendo sólo desde quien está en el enfoque de una periferia, pues la percepción se da desde un ángulo desde el cual se está ubicado y la comprensión es la capacidad de colocarse desde la perspectiva del otro; algo que no siempre practicamos.

Es por eso por lo que también cuenta – y mucho – que desde quienes forman parte de la periferia se puedan articular y hacer de una voz aislada un coro ferviente y constante de voz alzada para que pueda ser escuchada y atendida. Existen muchas y muy variadas formas de unificar actores que conforman una periferia. Aquí quisiera mencionar dos ejemplos de singularidades que, unidas, han consolidado una red desde las periferias y que entonces pueden incidir y posicionar un “centro epistémico” (un pensamiento que pueda incidir) como también un “centro praxiológico” (un modelo de acción) no sólo porque puedan ser ideas o prácticas brillantes, sino sobre todo porque son nacidas y gestadas desde las necesidades de quienes las están padeciendo.

“Tira Paro: red de experiencias juveniles” es una iniciativa de conjuntar cinco programas hacia y desde los jóvenes en condiciones de vulnerabilidades y violencias en el cinturón geográfico de Ciudad Juárez, Chihuahua, en México. Esta experiencia ha conseguido que cinco organizaciones sin fines de lucro, que han tenido ya sus años de trayectoria en gestión e intervención social entre las juventudes en situaciones de riesgo en la ciudad, puedan ahora visibilizarse e incidir mucho más no sólo en las acciones y proyectos que han compartido entre ellos, sino en políticas públicas, en visibilizar situaciones de violencia estructural y otras formas de violentar las juventudes desde las formas establecidas, así como también promover y formar continuamente a los mismos jóvenes que se convierten en educadores y promotores de otros jóvenes en situaciones complejas de vida.

Al ser una conjunción de “voces” nacidas desde las inquietudes de los propios actores que viven, actúan y proyectan desde las mismas periferias, tienen una capacidad de vincular la orilla con el centro, de responder a las situaciones explícitas que atienden, con una metodología que usa sus lenguajes y formas de comprender desde las propias experiencias, así como también la capacidad de dialogar, debatir y expandir (replicando) las acciones que benefician a los jóvenes empoderándoles y evitando replicar y continuar acciones de asistencialismo y “revictimización”.

El otro ejemplo ya no se refiere a la periferia de una ciudad sino a una periferia de ciudades del continente americano. “La Red de Obras y servicios para jóvenes en riesgo Salesianos Interamérica” es una alianza entre actores que operan desde las obras y servicios en 18 naciones del continente americano, para poder establecer puentes de observación desde las orillas simbólicas y geográficas de una región donde impera la desigualdad de oportunidades y los altos factores de riesgo. El intercambio de investigación, la formación conjunta para los educadores de este sector social en marginación, la colaboración recíproca y lo replicable de proyectos convertidos en modelos de programas preventivos exitosos para juventudes en condiciones de violencias y vulnerabilidades, son unas de tantas ganancias de un trabajo en red que nace desde quienes viven y operan en estos ángulos sociales, donde ni las diferencias de idioma, de raza, de religión, de género y tantas diversidades, impiden que se puedan encontrar elementos de convergencia y participación como un fortísimo grito de querer no sólo ser escuchados sino cambiar los modos de entender el lenguaje del ser humano.

Seguramente encontramos muchos más ejemplos de redes, pero estos dos pueden por ahora darnos un rumbo de lo bien que es no tanto imponer acciones a operar desde la orilla sino que esas periferias tomen por sí mismo su rol protagónico y transformador.

Si quieren conocer más, pueden acceder a los siguientes links:

www.tiraparo.org

www.americasocialsalesianos.net

@TiraParo

@americasocialsalesiana

Columna: “El Mexicano”

Juan Carlos Quirarte Méndez

Salesiano, sacerdote. Doctor en Antropología Social

“Las redes de la periferia”

Cuando una voz singular grita puede llamar la atención para los pocos que le alcancen a escuchar, y quizá puede provocar curiosidad, inquietudes, quizá hasta burlas… un grito solitario es un desgarre al silencio, pero cuando varias gargantas se unifican en un grito unísono, entonces puede ser hasta ensordecedor y merecedor de prestar atención. Un grito masivo no es sólo un desgarre al silencio sino un llamado a la escucha.

¿Cuántas veces hemos escuchado el adagio: “divide y vencerás”? Ciertamente tiene mucha verdad y fuerza esta estrategia. La división y fractura de un pueblo es una manera de impedir un alzamiento desde las bases sociales, y la historia nos ha mostrado cómo esta acción ha sido implementada por muchos que han estado ostentando y manteniendo el poder de unos pocos sobre los tantos.

En la periferia se encuentran muchas voces, quizá la mayoría de las voces en un grupo donde las cosas se coordinan desde un centro. Y en una sociedad donde las formas de control generan una estrategia de mantener las periferias desarticuladas entre quienes las conforman, es también una manera muy concreta de preservar una manera de contener el estado de las cosas. Difícilmente puede esperarse que desde el centro vengan las soluciones y resoluciones de muchos y tantos conflictos que se van percibiendo sólo desde quien está en el enfoque de una periferia, pues la percepción se da desde un ángulo desde el cual se está ubicado y la comprensión es la capacidad de colocarse desde la perspectiva del otro; algo que no siempre practicamos.

Es por eso por lo que también cuenta – y mucho – que desde quienes forman parte de la periferia se puedan articular y hacer de una voz aislada un coro ferviente y constante de voz alzada para que pueda ser escuchada y atendida. Existen muchas y muy variadas formas de unificar actores que conforman una periferia. Aquí quisiera mencionar dos ejemplos de singularidades que, unidas, han consolidado una red desde las periferias y que entonces pueden incidir y posicionar un “centro epistémico” (un pensamiento que pueda incidir) como también un “centro praxiológico” (un modelo de acción) no sólo porque puedan ser ideas o prácticas brillantes, sino sobre todo porque son nacidas y gestadas desde las necesidades de quienes las están padeciendo.

“Tira Paro: red de experiencias juveniles” es una iniciativa de conjuntar cinco programas hacia y desde los jóvenes en condiciones de vulnerabilidades y violencias en el cinturón geográfico de Ciudad Juárez, Chihuahua, en México. Esta experiencia ha conseguido que cinco organizaciones sin fines de lucro, que han tenido ya sus años de trayectoria en gestión e intervención social entre las juventudes en situaciones de riesgo en la ciudad, puedan ahora visibilizarse e incidir mucho más no sólo en las acciones y proyectos que han compartido entre ellos, sino en políticas públicas, en visibilizar situaciones de violencia estructural y otras formas de violentar las juventudes desde las formas establecidas, así como también promover y formar continuamente a los mismos jóvenes que se convierten en educadores y promotores de otros jóvenes en situaciones complejas de vida.

Al ser una conjunción de “voces” nacidas desde las inquietudes de los propios actores que viven, actúan y proyectan desde las mismas periferias, tienen una capacidad de vincular la orilla con el centro, de responder a las situaciones explícitas que atienden, con una metodología que usa sus lenguajes y formas de comprender desde las propias experiencias, así como también la capacidad de dialogar, debatir y expandir (replicando) las acciones que benefician a los jóvenes empoderándoles y evitando replicar y continuar acciones de asistencialismo y “revictimización”.

El otro ejemplo ya no se refiere a la periferia de una ciudad sino a una periferia de ciudades del continente americano. “La Red de Obras y servicios para jóvenes en riesgo Salesianos Interamérica” es una alianza entre actores que operan desde las obras y servicios en 18 naciones del continente americano, para poder establecer puentes de observación desde las orillas simbólicas y geográficas de una región donde impera la desigualdad de oportunidades y los altos factores de riesgo. El intercambio de investigación, la formación conjunta para los educadores de este sector social en marginación, la colaboración recíproca y lo replicable de proyectos convertidos en modelos de programas preventivos exitosos para juventudes en condiciones de violencias y vulnerabilidades, son unas de tantas ganancias de un trabajo en red que nace desde quienes viven y operan en estos ángulos sociales, donde ni las diferencias de idioma, de raza, de religión, de género y tantas diversidades, impiden que se puedan encontrar elementos de convergencia y participación como un fortísimo grito de querer no sólo ser escuchados sino cambiar los modos de entender el lenguaje del ser humano.

Seguramente encontramos muchos más ejemplos de redes, pero estos dos pueden por ahora darnos un rumbo de lo bien que es no tanto imponer acciones a operar desde la orilla sino que esas periferias tomen por sí mismo su rol protagónico y transformador.

Si quieren conocer más, pueden acceder a los siguientes links:

www.tiraparo.org

www.americasocialsalesianos.net

@TiraParo

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