/ sábado 28 de julio de 2018

El engaño de la disminución del IVA en la frontera norte

Los impuestos son la principal fuente de ingreso para los países, estados y municipios alrededor del mundo.

Los gobiernos son los sujetos activos de la relación que imponen a los pasivos —en este caso, los ciudadanos— determinando cada una de las cuotas de recaudación que requieren para obtener el presupuesto que de soporte a su funcionamiento.

De esta manera, los gobiernos logran cumplir con su obligación de otorgar a los ciudadanos servicios como seguridad pública, escuelas y hospitales, por decir algunos (Colegio de Contadores Públicos de México, 2013).

La creación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) se la debemos a un francés de nombre Maurice Lauré, quien en 1954 propuso establecer un gravamen que pagasen todos los consumidores finales de los bienes y servicios.

A través de los años, los gobiernos del mundo han sido cada vez más creativos al gravar a sus ciudadanos, de tal forma que la recaudación fiscal se ha convertido en algo prioritario y muy complejo.

Tal es el caso, que el incumplimiento de las obligaciones tributarias o la defraudación fiscal ha llevado a más de uno a la cárcel en México y en otros países.

Los impuestos, sin lugar a dudas, afectan la actividad económica de las regiones en las cuales se aplican, pues aumentan el costo de los productos y reducen el nivel adquisitivo de la población.

La política fiscal aplicada a la región fronteriza en el año 2013 por el entonces Secretario de Hacienda Luis Videgaray, afectó de manera considerable los bolsillos de los ciudadanos.

El argumento de aquel entonces fue que el beneficio del IVA al 11% era utilizado por los empresarios para beneficiarse y que finalmente el consumidor terminaba pagando lo mismo (El Financiero, 2014).

La pregunta que surge aquí es ¿Cómo espera el gobierno federal que la población de las fronteras se beneficie con un impuesto del 8%, cuando la mayoría de los productos que adquirimos  se producen o introducen al país por zonas donde el IVA es el del 16%?

La gran mayoría de los fronterizos consumimos bienes y servicios de marcas nacionales, productos como los vehículos nuevos, herramientas, enseres y consumibles provienen del interior del país, todos debieron pagar el IVA del 16%.

Se antoja imposible que las empresas pierdan el valor en que se ha tasado un producto o que en su momento determinen separar la producción que se envía hacia las zonas fronterizas del norte de México.

Las fronteras del norte del país son zonas económicas orientadas a la Industria Maquiladora de Exportación (IME), estas empresas importan de manera temporal maquinaria, producen bienes de consumo, pero por ley están impedidas a distribuirlos o venderlos directamente en territorio nacional (Pérez Llanas, 2006).

De acuerdo al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, las mercancías que produce la IME deben salir del país, para posteriormente regresar con el gravamen de importación y ser comercializadas.

No hay un beneficio tangible en las economías regionales, tan solo el beneficio de otorgarle a sus ciudadanos bajos salarios por la labor realizada y apoyar a la industria de servicios alrededor de la conocida “Maquila”.

El porcentaje de Impuesto Sobre la Renta (ISR), es decir, el gravamen que nos quita el gobierno federal por el salario devengado representó en 2018 el 29.6% del total de ingresos de la federación, en contraste, el IVA representó el 16.6% en ese mismo año (Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal del 2018).

La propuesta del gobierno federal entrante es subir el salario mínimo, lo cual representa incrementar sus ingresos por el concepto de ISR al doble de lo contemplado para este año fiscal.

Las necesidades de la región fronteriza no están en la disminución del IVA, sino en el aprovechamiento correcto de los impuestos recaudados en la zona.

Se debe garantizar que los servicios que otorga el gobierno federal, correspondan a la dimensión de lo recaudado.

En las zonas fronterizas no contamos con unidades de especialidades médicas por parte del IMSS, las escuelas federales adolecen de infraestructura y falta de maestros y qué decir de la impunidad en los delitos federales.

Confiemos en que le encuentren la cuadratura al círculo y por primera vez en mucho tiempo se apoye la reactivación de las economías regionales, no solo disminuyendo impuestos, sino distribuyéndolos equitativamente, ahí está la clave.

Carlos Iván González

Periodista e historiador.

carlosivanglez5@gmail.com

Los impuestos son la principal fuente de ingreso para los países, estados y municipios alrededor del mundo.

Los gobiernos son los sujetos activos de la relación que imponen a los pasivos —en este caso, los ciudadanos— determinando cada una de las cuotas de recaudación que requieren para obtener el presupuesto que de soporte a su funcionamiento.

De esta manera, los gobiernos logran cumplir con su obligación de otorgar a los ciudadanos servicios como seguridad pública, escuelas y hospitales, por decir algunos (Colegio de Contadores Públicos de México, 2013).

La creación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) se la debemos a un francés de nombre Maurice Lauré, quien en 1954 propuso establecer un gravamen que pagasen todos los consumidores finales de los bienes y servicios.

A través de los años, los gobiernos del mundo han sido cada vez más creativos al gravar a sus ciudadanos, de tal forma que la recaudación fiscal se ha convertido en algo prioritario y muy complejo.

Tal es el caso, que el incumplimiento de las obligaciones tributarias o la defraudación fiscal ha llevado a más de uno a la cárcel en México y en otros países.

Los impuestos, sin lugar a dudas, afectan la actividad económica de las regiones en las cuales se aplican, pues aumentan el costo de los productos y reducen el nivel adquisitivo de la población.

La política fiscal aplicada a la región fronteriza en el año 2013 por el entonces Secretario de Hacienda Luis Videgaray, afectó de manera considerable los bolsillos de los ciudadanos.

El argumento de aquel entonces fue que el beneficio del IVA al 11% era utilizado por los empresarios para beneficiarse y que finalmente el consumidor terminaba pagando lo mismo (El Financiero, 2014).

La pregunta que surge aquí es ¿Cómo espera el gobierno federal que la población de las fronteras se beneficie con un impuesto del 8%, cuando la mayoría de los productos que adquirimos  se producen o introducen al país por zonas donde el IVA es el del 16%?

La gran mayoría de los fronterizos consumimos bienes y servicios de marcas nacionales, productos como los vehículos nuevos, herramientas, enseres y consumibles provienen del interior del país, todos debieron pagar el IVA del 16%.

Se antoja imposible que las empresas pierdan el valor en que se ha tasado un producto o que en su momento determinen separar la producción que se envía hacia las zonas fronterizas del norte de México.

Las fronteras del norte del país son zonas económicas orientadas a la Industria Maquiladora de Exportación (IME), estas empresas importan de manera temporal maquinaria, producen bienes de consumo, pero por ley están impedidas a distribuirlos o venderlos directamente en territorio nacional (Pérez Llanas, 2006).

De acuerdo al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, las mercancías que produce la IME deben salir del país, para posteriormente regresar con el gravamen de importación y ser comercializadas.

No hay un beneficio tangible en las economías regionales, tan solo el beneficio de otorgarle a sus ciudadanos bajos salarios por la labor realizada y apoyar a la industria de servicios alrededor de la conocida “Maquila”.

El porcentaje de Impuesto Sobre la Renta (ISR), es decir, el gravamen que nos quita el gobierno federal por el salario devengado representó en 2018 el 29.6% del total de ingresos de la federación, en contraste, el IVA representó el 16.6% en ese mismo año (Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal del 2018).

La propuesta del gobierno federal entrante es subir el salario mínimo, lo cual representa incrementar sus ingresos por el concepto de ISR al doble de lo contemplado para este año fiscal.

Las necesidades de la región fronteriza no están en la disminución del IVA, sino en el aprovechamiento correcto de los impuestos recaudados en la zona.

Se debe garantizar que los servicios que otorga el gobierno federal, correspondan a la dimensión de lo recaudado.

En las zonas fronterizas no contamos con unidades de especialidades médicas por parte del IMSS, las escuelas federales adolecen de infraestructura y falta de maestros y qué decir de la impunidad en los delitos federales.

Confiemos en que le encuentren la cuadratura al círculo y por primera vez en mucho tiempo se apoye la reactivación de las economías regionales, no solo disminuyendo impuestos, sino distribuyéndolos equitativamente, ahí está la clave.

Carlos Iván González

Periodista e historiador.

carlosivanglez5@gmail.com