/ miércoles 8 de mayo de 2019

Falsas Promesas

“Más pronto cae un hablador que un cojo” frase célebre, refrán popular de dominio público y autoría anónima que es usado para referirse a las personas que presumen cosas que no son reales, para las personas faroles o fanfarronas, que hablan y hablan pero no pasa nada y después nos damos cuenta que todo era mentira.

Pues esta frase va dedicada en esta ocasión para Andrés Manuel López Obrador, que resultó otro político más, otro merolico embaucador que vino a esta frontera y se aprovechó de nuestras carencias, angustias, pero sobretodo de nuestra esperanza de que alguien entendiera a la mejor frontera de México y le diera lo que por décadas el gobierna federal y estatal le han regateado.

Andrés Manuel inició su campaña en esta frontera y desde su primera visita a Ciudad Juárez en aquel Abril del 2018, prometió cambiar la dinámica de esta ciudad, atender a su población y sus necesidades, mantener un diálogo constante con empresarios y actores políticos para delinear estrategias. Así llegamos al día de la elección, con una promesa de campaña de modificar el IVA del 16 al 8 por ciento, disminuir el impuesto sobre la renta del 30 al 20 %, homologar las gasolinas con nuestros vecinos paseños, duplicar el ingreso de los trabajadores y mayor inversión pública. En pocas y llanas palabras “Zona libre para la frontera”.

Después de pasada la euforia electoral del verano, la toma de posesión de sus partidarios tanto en la cámara de diputados como senadores en Septiembre y el inicio de su ejercicio constitucional en Diciembre, vino otro mes de luna de miel y pachanga debido a varios factores entre ellos el beneficio de la duda y las fiestas decembrinas que para ser sinceros a la mayoría de los mexicanos nos interesan más que la política.

Fue hasta el 5 de Enero de este año que el Presidente López Obrador hizo acto de presencia en esta ciudad ante un auditorio totalmente cuidado y acotado, para anunciar en un monólogo (como el mismo lo calificó) el programa Zona Libre en la Frontera Norte.

En esa ocasión nadie le regateo la propuesta, mucho menos la critico o se opuso, había sin embargo claras dudas de su aplicación y viabilidad en el sentido que él la estaba planteando.

Ahí mismo se comprometió a regresar en tres meses para evaluar el programa y realizar ahora si un verdadero dialogo con los empresarios fronterizos.

Estamos ya en el mes de Mayo y Andrés Manuel no ha regresado a Juárez y no hay por el momento fecha visible alguna de que así vaya a suceder próximamente.

Lo que sí ha sucedido es que Ciudad Juárez tiene al momento ya graves señales de que lejos de ser una Ciudad que sería apoyada por el presidente, fue nuevamente dejada en el olvido y a la suerte de lo poco que puedan hacer sus ciudadanos para sobrevivir.

El tan anunciado programa de zona libre no funciona, el consumidor final no ve las bondades de la promesa de la reducción del IVA, los empresarios confundidos sobre las reglas de operación, el trabajador ya ganaba más del mínimo antes del anuncio y no vio reflejado el aumento salarial prometido por Andrés Manuel, la gasolina sigue estando más barata en el otro lado de la frontera, los empleados de la Aduana siguen con su mismo modus operandi de siempre (siguen pasando autos ilegales, tabaco, alcohol, ropa y chácharas sin pagar los impuestos correspondientes).

La seguridad pública (o habrá que llamarla inseguridad) desbordada en todos los ámbitos. Su promesa de Guardia Nacional es hora de que no llega a la frontera y sus reuniones diarias de las 6 de la mañana parecen o no existir o no servir para atemperar la ola delictiva en la ciudad.

En las sesiones mañaneras que ofrece el presidente, a pesar de ser después de sus reuniones de seguridad, ni una referencia a este tema que es vital para los mexicanos.

Como colofón tenemos una ciudad a punto del colapso por la estancia de miles de migrantes de Centroamérica que han arribado en los últimos meses debido a la permisividad de López Obrador.

Migrantes que demandan estancia, alimentación, servicios de salud, entre otras cosas inherentes a la mínima indispensable condición humana de bienestar.

Personas que han transitado por todo el territorio mexicano para llegar finalmente a Juárez, donde de manera irresponsable el gobierno Lópezobradorista se hace loco, voltea para otro lado y además tiene la desfachatez de decir que no pasa nada.

Largas filas en los puentes internacionales, demora en el cruce de las mercancías, pérdidas millonarias en nuestro diario intercambio comercial, son solo algunos de los daños colaterales que ha traído la permisividad del gobierno federal.

Y si me permiten la voy a rematar: en el plan nacional de desarrollo presentado esta semana para los próximos 6 años no hay nada para Juárez. Así no Andrés Manuel. A poco no?

Saludos Cordiales

@rgarciaruiz

“Más pronto cae un hablador que un cojo” frase célebre, refrán popular de dominio público y autoría anónima que es usado para referirse a las personas que presumen cosas que no son reales, para las personas faroles o fanfarronas, que hablan y hablan pero no pasa nada y después nos damos cuenta que todo era mentira.

Pues esta frase va dedicada en esta ocasión para Andrés Manuel López Obrador, que resultó otro político más, otro merolico embaucador que vino a esta frontera y se aprovechó de nuestras carencias, angustias, pero sobretodo de nuestra esperanza de que alguien entendiera a la mejor frontera de México y le diera lo que por décadas el gobierna federal y estatal le han regateado.

Andrés Manuel inició su campaña en esta frontera y desde su primera visita a Ciudad Juárez en aquel Abril del 2018, prometió cambiar la dinámica de esta ciudad, atender a su población y sus necesidades, mantener un diálogo constante con empresarios y actores políticos para delinear estrategias. Así llegamos al día de la elección, con una promesa de campaña de modificar el IVA del 16 al 8 por ciento, disminuir el impuesto sobre la renta del 30 al 20 %, homologar las gasolinas con nuestros vecinos paseños, duplicar el ingreso de los trabajadores y mayor inversión pública. En pocas y llanas palabras “Zona libre para la frontera”.

Después de pasada la euforia electoral del verano, la toma de posesión de sus partidarios tanto en la cámara de diputados como senadores en Septiembre y el inicio de su ejercicio constitucional en Diciembre, vino otro mes de luna de miel y pachanga debido a varios factores entre ellos el beneficio de la duda y las fiestas decembrinas que para ser sinceros a la mayoría de los mexicanos nos interesan más que la política.

Fue hasta el 5 de Enero de este año que el Presidente López Obrador hizo acto de presencia en esta ciudad ante un auditorio totalmente cuidado y acotado, para anunciar en un monólogo (como el mismo lo calificó) el programa Zona Libre en la Frontera Norte.

En esa ocasión nadie le regateo la propuesta, mucho menos la critico o se opuso, había sin embargo claras dudas de su aplicación y viabilidad en el sentido que él la estaba planteando.

Ahí mismo se comprometió a regresar en tres meses para evaluar el programa y realizar ahora si un verdadero dialogo con los empresarios fronterizos.

Estamos ya en el mes de Mayo y Andrés Manuel no ha regresado a Juárez y no hay por el momento fecha visible alguna de que así vaya a suceder próximamente.

Lo que sí ha sucedido es que Ciudad Juárez tiene al momento ya graves señales de que lejos de ser una Ciudad que sería apoyada por el presidente, fue nuevamente dejada en el olvido y a la suerte de lo poco que puedan hacer sus ciudadanos para sobrevivir.

El tan anunciado programa de zona libre no funciona, el consumidor final no ve las bondades de la promesa de la reducción del IVA, los empresarios confundidos sobre las reglas de operación, el trabajador ya ganaba más del mínimo antes del anuncio y no vio reflejado el aumento salarial prometido por Andrés Manuel, la gasolina sigue estando más barata en el otro lado de la frontera, los empleados de la Aduana siguen con su mismo modus operandi de siempre (siguen pasando autos ilegales, tabaco, alcohol, ropa y chácharas sin pagar los impuestos correspondientes).

La seguridad pública (o habrá que llamarla inseguridad) desbordada en todos los ámbitos. Su promesa de Guardia Nacional es hora de que no llega a la frontera y sus reuniones diarias de las 6 de la mañana parecen o no existir o no servir para atemperar la ola delictiva en la ciudad.

En las sesiones mañaneras que ofrece el presidente, a pesar de ser después de sus reuniones de seguridad, ni una referencia a este tema que es vital para los mexicanos.

Como colofón tenemos una ciudad a punto del colapso por la estancia de miles de migrantes de Centroamérica que han arribado en los últimos meses debido a la permisividad de López Obrador.

Migrantes que demandan estancia, alimentación, servicios de salud, entre otras cosas inherentes a la mínima indispensable condición humana de bienestar.

Personas que han transitado por todo el territorio mexicano para llegar finalmente a Juárez, donde de manera irresponsable el gobierno Lópezobradorista se hace loco, voltea para otro lado y además tiene la desfachatez de decir que no pasa nada.

Largas filas en los puentes internacionales, demora en el cruce de las mercancías, pérdidas millonarias en nuestro diario intercambio comercial, son solo algunos de los daños colaterales que ha traído la permisividad del gobierno federal.

Y si me permiten la voy a rematar: en el plan nacional de desarrollo presentado esta semana para los próximos 6 años no hay nada para Juárez. Así no Andrés Manuel. A poco no?

Saludos Cordiales

@rgarciaruiz

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