/ viernes 6 de julio de 2018

Frida Kahlo y el nacionalismo mexicano 2.0

“Es imposible separar la vida y obra de Frida Kahlo... sus pinturas son su biografía”

Lucie Smith Edward

Un día como hoy pero de 1907 nació en Coyoacán, Mexico, Frida Kahlo, reconocida artista y luchadora social de las izquierdas. La pintora mexicana más reconocida en el mundo, formó parte del grupo de intelectuales y artistas que marcarían la pauta del nacionalismo mexicano en la década de 1940.

Desde muy temprana edad -a los seis años- Frida sufrió los embates de una terrible enfermedad llamada poliomielitis que le dejó la pierna derecha más delgada que la izquierda. El andar de su vida sería marcado por esta extremidad, pues más tarde -a los dieciocho años- en un accidente de tránsito se fracturaría la misma pierna, causando que casi al final de su joven vida -a los cuarenta y seis años-, le fuese amputada debido a la gangrena.

Sus pinturas destacaron por la crudeza de sus autorretratos, aunque fue clasificada como surrealista por el artista francés Andre Breton, ella misma afirmó que no pintaba sueños, más bien retrataba la amargura de su realidad.

Frida es la representante por excelencia del arte popular mexicano en el mundo, sus obras se identificaron con las raíces indígenas de su tiempo. De acuerdo con sus biógrafos la pintora fue influenciada por su esposo Diego Rivera, aunque muy seguramente tuvo mucho más peso el dolor de su vida privada y la influencia de su realidad política más cercana: el México de Plutarco Elías Calles y de Lázaro Cárdenas.

El periodo de gobiernos posrevolucionarios se destacó por la búsqueda de una identidad mexicana arraigada en el campo y en los pueblos indígenas, de ahí que encontremos un cine mexicano amplio en temas nacionalistas, como por ejemplo la película “Los de Abajo” del director Chano Urueta, o “Vámonos con Pancho Villa” de Fernando de Fuentes.

La literatura como siempre fue punta de lanza para la creación de un imaginario nacional. ¿Cómo olvidar los ensayos, cuentos y novelas de Francisco Rojas González? o el libro de Ricardo Pozas “Juan Pérez Jolote, biografía de un Tzotzil” (FCE, 1952).

Hoy en día pareciera que estamos a la vuelta de un nacionalismo en una versión “remasterizada”, los tiempos se antojan distintos a lo vivido hasta ahora en la política. Hablo no solo de México, sino de muchas otras naciones del mundo como Estados Unidos, Inglaterra, España, Austria, Alemania y China.

Es evidente que el empuje político que ha provocado cambios en el “establishment” vendrá acompañado de nuevas formas artísticas para entendernos como sociedad, comunidad y pueblo.

Es necesario un relevo generacional que permita el empuje de las juventudes para desarrollar nuevas literaturas, pinturas, películas y demás expresiones artísticas. La cultura puede ayudarnos a comprender y digerir los momentos históricos en los que estamos viviendo.

Frida Kahlo es la mayor representante del arte mexicano porque supo narrar desde su obra el dolor y la soledad que sienten aquellos que sufren, por eso logró comprender a los heridos de su tiempo: los pueblos indígenas.

Hoy no son los indígenas los que nos duelen -aunque aún continúan viviendo en carencias- hoy nos lastiman como pueblo las personas con discapacidad, los adultos mayores, las y los pobres de México. Son ellos quienes han decidido otorgar su voto y esperanza a un nuevo gobierno.

Nos falta a nosotros definir desde la cultura que tipo de país queremos ser y cómo vamos a vincularnos desde las bellas artes y las humanidades con los más necesitados.

Carlos Iván González

Periodista e historiador.

carlosivanglez5@gmail.com

“Es imposible separar la vida y obra de Frida Kahlo... sus pinturas son su biografía”

Lucie Smith Edward

Un día como hoy pero de 1907 nació en Coyoacán, Mexico, Frida Kahlo, reconocida artista y luchadora social de las izquierdas. La pintora mexicana más reconocida en el mundo, formó parte del grupo de intelectuales y artistas que marcarían la pauta del nacionalismo mexicano en la década de 1940.

Desde muy temprana edad -a los seis años- Frida sufrió los embates de una terrible enfermedad llamada poliomielitis que le dejó la pierna derecha más delgada que la izquierda. El andar de su vida sería marcado por esta extremidad, pues más tarde -a los dieciocho años- en un accidente de tránsito se fracturaría la misma pierna, causando que casi al final de su joven vida -a los cuarenta y seis años-, le fuese amputada debido a la gangrena.

Sus pinturas destacaron por la crudeza de sus autorretratos, aunque fue clasificada como surrealista por el artista francés Andre Breton, ella misma afirmó que no pintaba sueños, más bien retrataba la amargura de su realidad.

Frida es la representante por excelencia del arte popular mexicano en el mundo, sus obras se identificaron con las raíces indígenas de su tiempo. De acuerdo con sus biógrafos la pintora fue influenciada por su esposo Diego Rivera, aunque muy seguramente tuvo mucho más peso el dolor de su vida privada y la influencia de su realidad política más cercana: el México de Plutarco Elías Calles y de Lázaro Cárdenas.

El periodo de gobiernos posrevolucionarios se destacó por la búsqueda de una identidad mexicana arraigada en el campo y en los pueblos indígenas, de ahí que encontremos un cine mexicano amplio en temas nacionalistas, como por ejemplo la película “Los de Abajo” del director Chano Urueta, o “Vámonos con Pancho Villa” de Fernando de Fuentes.

La literatura como siempre fue punta de lanza para la creación de un imaginario nacional. ¿Cómo olvidar los ensayos, cuentos y novelas de Francisco Rojas González? o el libro de Ricardo Pozas “Juan Pérez Jolote, biografía de un Tzotzil” (FCE, 1952).

Hoy en día pareciera que estamos a la vuelta de un nacionalismo en una versión “remasterizada”, los tiempos se antojan distintos a lo vivido hasta ahora en la política. Hablo no solo de México, sino de muchas otras naciones del mundo como Estados Unidos, Inglaterra, España, Austria, Alemania y China.

Es evidente que el empuje político que ha provocado cambios en el “establishment” vendrá acompañado de nuevas formas artísticas para entendernos como sociedad, comunidad y pueblo.

Es necesario un relevo generacional que permita el empuje de las juventudes para desarrollar nuevas literaturas, pinturas, películas y demás expresiones artísticas. La cultura puede ayudarnos a comprender y digerir los momentos históricos en los que estamos viviendo.

Frida Kahlo es la mayor representante del arte mexicano porque supo narrar desde su obra el dolor y la soledad que sienten aquellos que sufren, por eso logró comprender a los heridos de su tiempo: los pueblos indígenas.

Hoy no son los indígenas los que nos duelen -aunque aún continúan viviendo en carencias- hoy nos lastiman como pueblo las personas con discapacidad, los adultos mayores, las y los pobres de México. Son ellos quienes han decidido otorgar su voto y esperanza a un nuevo gobierno.

Nos falta a nosotros definir desde la cultura que tipo de país queremos ser y cómo vamos a vincularnos desde las bellas artes y las humanidades con los más necesitados.

Carlos Iván González

Periodista e historiador.

carlosivanglez5@gmail.com