/ martes 27 de noviembre de 2018

La Constitución Moral

En los últimos días hubo dos noticias que me llamaron la atención (como a las personas que se interesan por la política, la economía, la educación o, en general, el rumbo del país): el nombramiento de Francisco Ignacio Taibo Mahojo como director del Fondo de Cultura Económica y el anuncio de Andrés Manuel López Obrador acerca de la creación de una Constitución Moral.

Pero antes de analizar, para aportar un poco de buena onda al país, les recomiendo (si pueden) que lean los dos siguientes libros relacionados a estas noticias: 'I, pencil' ("Yo, lápiz"), escrito por Leonard Read (filósofo estadounidense) y 'The theory of moral sentiments' (en español: "La teoría de los sentimientos morales") escrito por Adam Smith (economista escocés). Ambos textos ayudan a entender un poco más lo que está pasando con las decisiones del nuevo gobierno federal.

Primero: el Fondo de Cultura Económica (FCE) es un grupo editorial (una empresa que se dedica a la publicación de libros, revistas y periódicos, entre otros materiales), que es mantenido por el estado mexicano (con impuestos pagados por los ciudadanos) y fue creado en 1934 por Daniel Cosío Villegas, con el objetivo de facilitarles los textos en otros idiomas, sobre todo en inglés traducidos al español, a los estudiantes de la Escuela Nacional de Economía.

Actualmente el grupo editorial publica libros de diversos temas y no son libros baratos o económicos, aunque por su nombre eso sea lo que se entiende. Sino que en sus inicios solo se publicaban libros de economía, por lo cual se desvió de su objetivo inicial. Además, no existe ningún motivo para que un grupo editorial sea mantenido con el dinero de los mexicanos (independientemente de sus ventas) por más que se diga que contiene acervo nacional (historia y cultura del país). Pues si el Fondo de Cultura Económica tiene buenos textos, tendrá éxito y si tiene malos textos, fracasará. Que compita por ofrecer lo mejor de la historia y la cultura a los niños, jóvenes y adultos mexicanos. Que compita.

Segundo: la creación de una Constitución Moral, como lo anunció Andrés Manuel López Obrador, no tiene sentido. La Constitución es una sola y se basa en leyes que juzgan los hechos. Imaginémonos una Constitución Moral basada en leyes que juzgan los motivos (pensamientos positivos o negativos), no solo los hechos. Una Constitución Moral abriría un debate tan complicado como el de la praxeología (ciencia que estudia la acción). O sea, si nos complicamos para juzgar los hechos ante la ley, nomás imaginémonos lo complicado que serían juzgar los pensamientos.

Sería ridículo intentar resolver los problemas de la sociedad aplicando leyes morales. La gente no actuaría mejor nomas por tener una Constitución Moral. Sería algo así como intentar ser más papista que el Papa. Y pues no. Es más importante tener una economía fuerte porque la sociedad responde a los estímulos y si las personas se sienten estimuladas por una buena posición económica tendrán mayor interés por la educación y eso sí impacta en la manera de actuar y relacionarnos.

'I, pencil' ("Yo, lápiz") es un libro de solo 7 páginas en donde Leonard Read, como en un cuento, describe el proceso de creación de un lápiz, pasando por una enorme cantidad de personas que no se conocen pero que forman parte de una gran línea de producción integrando actividades inimaginables pero que gracias al 'know how' (en español: "saber cómo") de cada persona logran hacer funcionar la economía de una sociedad. Leyendo este cuento, cualquiera puede entender por qué la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México fue un error enorme no solo en temas económicos, sino también en temas laborales, de estudios técnicos de viabilidad o de imagen al exterior.

'The theory of moral sentiments' ("La teoría de los sentimientos morales") es un libro de más de 200 páginas que indica que las pasiones se juzgan como buenas o malas, dependiendo de quien las juzgue, por lo que entonces no existe un sentido moral, sino que la moralidad se construye con base en la convivencia natural de las personas que son quienes deciden de acuerdo a sus experiencias vividas lo que es bueno o malo, no con base en regulaciones o leyes morales.

O sea... nos están metiendo en un rollote económico y filosófico, como si no estuvieran las cosas lo suficientemente complicadas y sin tener en cuenta que nuestro país tiene un nivel educativo promedio de secundaria terminada.

En los últimos días hubo dos noticias que me llamaron la atención (como a las personas que se interesan por la política, la economía, la educación o, en general, el rumbo del país): el nombramiento de Francisco Ignacio Taibo Mahojo como director del Fondo de Cultura Económica y el anuncio de Andrés Manuel López Obrador acerca de la creación de una Constitución Moral.

Pero antes de analizar, para aportar un poco de buena onda al país, les recomiendo (si pueden) que lean los dos siguientes libros relacionados a estas noticias: 'I, pencil' ("Yo, lápiz"), escrito por Leonard Read (filósofo estadounidense) y 'The theory of moral sentiments' (en español: "La teoría de los sentimientos morales") escrito por Adam Smith (economista escocés). Ambos textos ayudan a entender un poco más lo que está pasando con las decisiones del nuevo gobierno federal.

Primero: el Fondo de Cultura Económica (FCE) es un grupo editorial (una empresa que se dedica a la publicación de libros, revistas y periódicos, entre otros materiales), que es mantenido por el estado mexicano (con impuestos pagados por los ciudadanos) y fue creado en 1934 por Daniel Cosío Villegas, con el objetivo de facilitarles los textos en otros idiomas, sobre todo en inglés traducidos al español, a los estudiantes de la Escuela Nacional de Economía.

Actualmente el grupo editorial publica libros de diversos temas y no son libros baratos o económicos, aunque por su nombre eso sea lo que se entiende. Sino que en sus inicios solo se publicaban libros de economía, por lo cual se desvió de su objetivo inicial. Además, no existe ningún motivo para que un grupo editorial sea mantenido con el dinero de los mexicanos (independientemente de sus ventas) por más que se diga que contiene acervo nacional (historia y cultura del país). Pues si el Fondo de Cultura Económica tiene buenos textos, tendrá éxito y si tiene malos textos, fracasará. Que compita por ofrecer lo mejor de la historia y la cultura a los niños, jóvenes y adultos mexicanos. Que compita.

Segundo: la creación de una Constitución Moral, como lo anunció Andrés Manuel López Obrador, no tiene sentido. La Constitución es una sola y se basa en leyes que juzgan los hechos. Imaginémonos una Constitución Moral basada en leyes que juzgan los motivos (pensamientos positivos o negativos), no solo los hechos. Una Constitución Moral abriría un debate tan complicado como el de la praxeología (ciencia que estudia la acción). O sea, si nos complicamos para juzgar los hechos ante la ley, nomás imaginémonos lo complicado que serían juzgar los pensamientos.

Sería ridículo intentar resolver los problemas de la sociedad aplicando leyes morales. La gente no actuaría mejor nomas por tener una Constitución Moral. Sería algo así como intentar ser más papista que el Papa. Y pues no. Es más importante tener una economía fuerte porque la sociedad responde a los estímulos y si las personas se sienten estimuladas por una buena posición económica tendrán mayor interés por la educación y eso sí impacta en la manera de actuar y relacionarnos.

'I, pencil' ("Yo, lápiz") es un libro de solo 7 páginas en donde Leonard Read, como en un cuento, describe el proceso de creación de un lápiz, pasando por una enorme cantidad de personas que no se conocen pero que forman parte de una gran línea de producción integrando actividades inimaginables pero que gracias al 'know how' (en español: "saber cómo") de cada persona logran hacer funcionar la economía de una sociedad. Leyendo este cuento, cualquiera puede entender por qué la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México fue un error enorme no solo en temas económicos, sino también en temas laborales, de estudios técnicos de viabilidad o de imagen al exterior.

'The theory of moral sentiments' ("La teoría de los sentimientos morales") es un libro de más de 200 páginas que indica que las pasiones se juzgan como buenas o malas, dependiendo de quien las juzgue, por lo que entonces no existe un sentido moral, sino que la moralidad se construye con base en la convivencia natural de las personas que son quienes deciden de acuerdo a sus experiencias vividas lo que es bueno o malo, no con base en regulaciones o leyes morales.

O sea... nos están metiendo en un rollote económico y filosófico, como si no estuvieran las cosas lo suficientemente complicadas y sin tener en cuenta que nuestro país tiene un nivel educativo promedio de secundaria terminada.

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