/ martes 21 de mayo de 2019

La formación infantil y los robots

El sábado llevé a mi hijo de 3 años a un taller de robótica, en el taller había alrededor de 30 niños y niñas de entre 4 y 12 años, todos acompañados de un adulto. Fue interesante observar la facilidad con la que todos conviven con la tecnología, desde los más chiquitos hasta los más grandes, incluso sin tener conocimientos previos. En el taller, los menores de 4 años se familiarizaron con los colores y las formas de las piezas de un robot, aspectos básicos de la formación de un niño, pero de manera más divertida y atractiva; sin embargo, los mayores crearon un “carrito” autónomo capaz de guiarse al detectar la luz y detenerse en la oscuridad, evidentemente los niños y las niñas mayores sí aprendieron conceptos de la robótica y armaron el juguete con la ayuda de un instructor.

Durante el curso, uno de los instructores nos habló a los padres y a las madres acerca de la importancia de la formación de los niños, no solo en el sector tecnológico, sino en cualquier aspecto académico; el instructor habló también acerca del impacto de la tecnología en algunas empresas, como en el banco BBVA que el año pasado despidió a más de mil empleados en México debido al lanzamiento de un nuevo software que automatizaba diversos procesos administrativos. Incluso el instructor habló de la falta de difusión por parte de los medios de comunicación, en temas importantes como en eventos en donde grupos infantiles y juveniles de mexicanos han logrado los primeros lugares a nivel mundial en robótica, matemáticas, física, química, entre otros temas.

Lo interesante del taller, de acuerdo con mi manera de entender el desarrollo de un niño hasta convertirse en un adulto, fue que me hizo preguntarme: ¿De estos niños y niñas que están aquí, de alrededor de 30, de entre 4 y 12 años, incluido mi hijo de 3 años, en un taller de robótica, cuántos van a terminar en nada? ¿15, 20, 25? Porque, aunque no hay que ser fatalistas con el futuro de los niños y las niñas, evidentemente el entorno educativo mexicano no es el mejor y con tantos cambios en la reforma educativa… nomas imagínese. Yo hice el servicio social de la licenciatura en el 2014 en una primaria en donde la única computadora que había era la del director en plena era digital, pero no es una crítica a esa primaria, sino que es un ejemplo que sirve para entender que prácticamente todas las primarias públicas están así.

Pero lo más grave es que la falta de procesos formativos irá dejando afuera a niños que parecían que tendrían una formación profesional universitaria posteriormente siendo jóvenes y lo que es todavía peor es que los pocos jóvenes que se gradúen de cualquier licenciatura se tendrán que enfrentar al complejo campo laboral mexicano. Y es que el campo laboral mexicano es muy complejo no porque sea muy competitivo, sino justamente lo contrario, porque no hay competencia. El proteccionismo de muchísimos trabajadores que no justifican su posición evita la competencia laboral de todas las maneras posibles, y provoca que a futuro muchos niños y niñas, y actualmente jóvenes y profesionistas no puedan competir tan siquiera por la posibilidad de ocupar un puesto de trabajo.

Sara Berbel, gerente de Política Económica y Desarrollo Local del Ayuntamiento de Barcelona y directora general de Barcelona Activa, recientemente mencionó en el programa de radio La Ventana de la Cadena Ser en España que algunas empresas multinacionales han contratado profesionistas en el área de la sociología, la filosofía, la psicología o la comunicación para que trabajen de manera conjunta en la creación de las nuevas filosofías empresariales dentro del entorno digital y para ayudar a entender a los trabajadores sus roles dentro de empresas en donde ya no son indispensables los seres humanos debido a la robotización… en México eso es impensable, porque por mencionar una área académica, por ejemplo estudiar filosofía, está mal visto.

Y no se trata de darle a elegir a un niño entre estudiar robótica o estudiar filosofía para que en el futuro le vaya mejor o le vaya peor. Si fuera así, en la actualidad hasta los médicos, que tienen una profesión bien considerada, deberían estar preocupados debido al comienzo de la robotización de su profesión tras la aparición del robot Da Vinci aprobado en el año 2000 por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos pues, aunque el robot no actúa por sí solo, colabora con el médico para mejorar sus habilidades y disminuir el margen de error humano. Todas las profesiones evolucionan y todas las profesiones se adaptan, y en países civilizados y competitivos, indistintamente del sector, el talentoso siempre tendrá un lugar de privilegio, no es así en México.

Los diversos cambios en la reforma educativa no fueron hechos para ayudar ni para mejorar la formación de los niños, y tampoco hace más competitivos a los maestros. Es evidente que quienes quieran que sus hijos tengan una formación que les permita adaptarse y desenvolverse con mayor facilidad en el futuro en el sector laboral, tendrán que formarse en escuelas privadas o en el extranjero, o incluso formarse de forma autodidacta con la ayuda de la familia o reforzar sus conocimientos con clases particulares extraescolares para crear un entorno en el que puedan desarrollar su talento, entendiendo al talento como una serie de factores que incluye a las habilidades, la disciplina, los estudios y el sacrificio. El problema es que eso, como cualquier cosa, le cuesta a las familias… pero bueno, los gobiernos están en otra cosa, no están en la creación de entornos para mejorar el desarrollo de los niños y las niñas. Están en lo suyo.

El sábado llevé a mi hijo de 3 años a un taller de robótica, en el taller había alrededor de 30 niños y niñas de entre 4 y 12 años, todos acompañados de un adulto. Fue interesante observar la facilidad con la que todos conviven con la tecnología, desde los más chiquitos hasta los más grandes, incluso sin tener conocimientos previos. En el taller, los menores de 4 años se familiarizaron con los colores y las formas de las piezas de un robot, aspectos básicos de la formación de un niño, pero de manera más divertida y atractiva; sin embargo, los mayores crearon un “carrito” autónomo capaz de guiarse al detectar la luz y detenerse en la oscuridad, evidentemente los niños y las niñas mayores sí aprendieron conceptos de la robótica y armaron el juguete con la ayuda de un instructor.

Durante el curso, uno de los instructores nos habló a los padres y a las madres acerca de la importancia de la formación de los niños, no solo en el sector tecnológico, sino en cualquier aspecto académico; el instructor habló también acerca del impacto de la tecnología en algunas empresas, como en el banco BBVA que el año pasado despidió a más de mil empleados en México debido al lanzamiento de un nuevo software que automatizaba diversos procesos administrativos. Incluso el instructor habló de la falta de difusión por parte de los medios de comunicación, en temas importantes como en eventos en donde grupos infantiles y juveniles de mexicanos han logrado los primeros lugares a nivel mundial en robótica, matemáticas, física, química, entre otros temas.

Lo interesante del taller, de acuerdo con mi manera de entender el desarrollo de un niño hasta convertirse en un adulto, fue que me hizo preguntarme: ¿De estos niños y niñas que están aquí, de alrededor de 30, de entre 4 y 12 años, incluido mi hijo de 3 años, en un taller de robótica, cuántos van a terminar en nada? ¿15, 20, 25? Porque, aunque no hay que ser fatalistas con el futuro de los niños y las niñas, evidentemente el entorno educativo mexicano no es el mejor y con tantos cambios en la reforma educativa… nomas imagínese. Yo hice el servicio social de la licenciatura en el 2014 en una primaria en donde la única computadora que había era la del director en plena era digital, pero no es una crítica a esa primaria, sino que es un ejemplo que sirve para entender que prácticamente todas las primarias públicas están así.

Pero lo más grave es que la falta de procesos formativos irá dejando afuera a niños que parecían que tendrían una formación profesional universitaria posteriormente siendo jóvenes y lo que es todavía peor es que los pocos jóvenes que se gradúen de cualquier licenciatura se tendrán que enfrentar al complejo campo laboral mexicano. Y es que el campo laboral mexicano es muy complejo no porque sea muy competitivo, sino justamente lo contrario, porque no hay competencia. El proteccionismo de muchísimos trabajadores que no justifican su posición evita la competencia laboral de todas las maneras posibles, y provoca que a futuro muchos niños y niñas, y actualmente jóvenes y profesionistas no puedan competir tan siquiera por la posibilidad de ocupar un puesto de trabajo.

Sara Berbel, gerente de Política Económica y Desarrollo Local del Ayuntamiento de Barcelona y directora general de Barcelona Activa, recientemente mencionó en el programa de radio La Ventana de la Cadena Ser en España que algunas empresas multinacionales han contratado profesionistas en el área de la sociología, la filosofía, la psicología o la comunicación para que trabajen de manera conjunta en la creación de las nuevas filosofías empresariales dentro del entorno digital y para ayudar a entender a los trabajadores sus roles dentro de empresas en donde ya no son indispensables los seres humanos debido a la robotización… en México eso es impensable, porque por mencionar una área académica, por ejemplo estudiar filosofía, está mal visto.

Y no se trata de darle a elegir a un niño entre estudiar robótica o estudiar filosofía para que en el futuro le vaya mejor o le vaya peor. Si fuera así, en la actualidad hasta los médicos, que tienen una profesión bien considerada, deberían estar preocupados debido al comienzo de la robotización de su profesión tras la aparición del robot Da Vinci aprobado en el año 2000 por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos pues, aunque el robot no actúa por sí solo, colabora con el médico para mejorar sus habilidades y disminuir el margen de error humano. Todas las profesiones evolucionan y todas las profesiones se adaptan, y en países civilizados y competitivos, indistintamente del sector, el talentoso siempre tendrá un lugar de privilegio, no es así en México.

Los diversos cambios en la reforma educativa no fueron hechos para ayudar ni para mejorar la formación de los niños, y tampoco hace más competitivos a los maestros. Es evidente que quienes quieran que sus hijos tengan una formación que les permita adaptarse y desenvolverse con mayor facilidad en el futuro en el sector laboral, tendrán que formarse en escuelas privadas o en el extranjero, o incluso formarse de forma autodidacta con la ayuda de la familia o reforzar sus conocimientos con clases particulares extraescolares para crear un entorno en el que puedan desarrollar su talento, entendiendo al talento como una serie de factores que incluye a las habilidades, la disciplina, los estudios y el sacrificio. El problema es que eso, como cualquier cosa, le cuesta a las familias… pero bueno, los gobiernos están en otra cosa, no están en la creación de entornos para mejorar el desarrollo de los niños y las niñas. Están en lo suyo.