/ jueves 26 de julio de 2018

Más bienes y tecnología, pero somos más primitivos

Recientemente comenté en una red social, todas las cosas "buenas" que le han pasado a los mexicanos en los últimos 30 años, desde mayor acceso a las comunicaciones como el teléfono, los autos nuevos,  acceso a préstamos para vivienda, menor inflación, mayor esperaza de vida, entre otras cosas.

Sin embargo, no podemos decir que con todos los avances tecnológicos y de acceso a bienes, nos hayamos convertido en mejores seres humanos. Por el contrario, parece que cada día que pasa nos hacemos más primitivos.

Como lo publicó ya hace tiempo José Ortega y Gasset, "Más congruente con los hechos es pensar que no hay ningún progreso seguro, ninguna evolución sin la amenaza de involución y retroceso".

Todo se viene abajo cuando cierto tipo de ser humano va tomando las riendas en el entramado social, aquel a quien no le importan los principios de la civilización, señala Gasset.

Las cosas materiales son solo producto de la civilización, pero hay quienes le rinden tributo a la materia y a los avances científicos, olividándose por completo del ser humano y su valor. Ponen por encima la tecnología sobre la persona y es ahí cuando se da la involución.

Hoy, miles de personas le rinden tributo a las redes sociales, a sus teléfonos, a los videos "en línea", pero son incapaces de mirar a los ojos y contestar un saludo, decir gracias, o por favor; todo ello en el mejor de los casos. Lo peor lo vemos, por ejemplo,  cuando un hijo mata a su padre o a su madre, o cuando alguien comete un crimen por unos pesos.

La realidad es que la decadencia social es muy "homogénea", o muy pareja para decirlo más coloquialmente. La falta de respeto a otros, la ejercen desde niños, jóvenes y adultos, y aunque hay distancia entre una falta leve como la señalada, por ahí empiezan los problemas y en ocasiones llegan al exceso criminal.

Hay personas que aunque tengan un buen trabajo y buen auto, van en la calle molestos con la vida, con las personas, inconformes por algo que a veces no les es propio. Y evidentemente lo manifiestan, en muchos casos usando los vehículos  como armas, hay casos documentados en los medios informativos de peleas en los Cruces Internacionales.

Hoy es posible usar teléfonos inteligentes, -que en  algunos casos se contrapone a la naturaleza de algunas personas que los poseen, paradójicamente-,  con miles de aplicaciones para facilitar la vida, pero usados para perjudicar a terceras personas, de mil maneras, desde chismes en whatsapp, difusión de noticias falsas, extorsiones, pornografía, etcétera.

Es decir nos estamos volviendo más primitivos, pues las herramientas tecnológicas las usamos para destruirnos entre nosotros.

De las redes sociales podemos decir que solucionan muchos problemas, ayudan sin duda. Pero también están siendo mal utilizadas y ahí puede opinar y hacerse ver desde aquel que en su vida nunca ha leído cualquier libro, pero se siente experto en finanzas, política, economía, medicina.

Tenemos a la familia enfrente, pero antes que a ellos el "smartphone", y por consiguiente una mala comunicación.

Algo no está funcionando bien en nuestra sociedad, pues los hechos recientes y las estadísticas nos muestran mayor violencia, mayor criminalidad, en síntesis cada vez mayor maldad en los actos.

Más bienes para las personas, pero más primitivas.

Es evidente que a mayores vicios en una comunidad, mayores problemas enfrentará esta. De manera proporcionalmente contraria, a mayores virtudes mejores resultados.

Son las sociedades que tienen más virtudes las que destacan en los ámbitos más importantes de la humanidad, por ejemplo en el económico, literario, político.

Sin embargo parece que nos olvidamos del último punto señalado y también parece que no nos gusta que nos lo recuerden. Así que no es muy difícil avisorar lo que nos depara el futuro si no le ponemos un freno al primitivismo.

Recientemente comenté en una red social, todas las cosas "buenas" que le han pasado a los mexicanos en los últimos 30 años, desde mayor acceso a las comunicaciones como el teléfono, los autos nuevos,  acceso a préstamos para vivienda, menor inflación, mayor esperaza de vida, entre otras cosas.

Sin embargo, no podemos decir que con todos los avances tecnológicos y de acceso a bienes, nos hayamos convertido en mejores seres humanos. Por el contrario, parece que cada día que pasa nos hacemos más primitivos.

Como lo publicó ya hace tiempo José Ortega y Gasset, "Más congruente con los hechos es pensar que no hay ningún progreso seguro, ninguna evolución sin la amenaza de involución y retroceso".

Todo se viene abajo cuando cierto tipo de ser humano va tomando las riendas en el entramado social, aquel a quien no le importan los principios de la civilización, señala Gasset.

Las cosas materiales son solo producto de la civilización, pero hay quienes le rinden tributo a la materia y a los avances científicos, olividándose por completo del ser humano y su valor. Ponen por encima la tecnología sobre la persona y es ahí cuando se da la involución.

Hoy, miles de personas le rinden tributo a las redes sociales, a sus teléfonos, a los videos "en línea", pero son incapaces de mirar a los ojos y contestar un saludo, decir gracias, o por favor; todo ello en el mejor de los casos. Lo peor lo vemos, por ejemplo,  cuando un hijo mata a su padre o a su madre, o cuando alguien comete un crimen por unos pesos.

La realidad es que la decadencia social es muy "homogénea", o muy pareja para decirlo más coloquialmente. La falta de respeto a otros, la ejercen desde niños, jóvenes y adultos, y aunque hay distancia entre una falta leve como la señalada, por ahí empiezan los problemas y en ocasiones llegan al exceso criminal.

Hay personas que aunque tengan un buen trabajo y buen auto, van en la calle molestos con la vida, con las personas, inconformes por algo que a veces no les es propio. Y evidentemente lo manifiestan, en muchos casos usando los vehículos  como armas, hay casos documentados en los medios informativos de peleas en los Cruces Internacionales.

Hoy es posible usar teléfonos inteligentes, -que en  algunos casos se contrapone a la naturaleza de algunas personas que los poseen, paradójicamente-,  con miles de aplicaciones para facilitar la vida, pero usados para perjudicar a terceras personas, de mil maneras, desde chismes en whatsapp, difusión de noticias falsas, extorsiones, pornografía, etcétera.

Es decir nos estamos volviendo más primitivos, pues las herramientas tecnológicas las usamos para destruirnos entre nosotros.

De las redes sociales podemos decir que solucionan muchos problemas, ayudan sin duda. Pero también están siendo mal utilizadas y ahí puede opinar y hacerse ver desde aquel que en su vida nunca ha leído cualquier libro, pero se siente experto en finanzas, política, economía, medicina.

Tenemos a la familia enfrente, pero antes que a ellos el "smartphone", y por consiguiente una mala comunicación.

Algo no está funcionando bien en nuestra sociedad, pues los hechos recientes y las estadísticas nos muestran mayor violencia, mayor criminalidad, en síntesis cada vez mayor maldad en los actos.

Más bienes para las personas, pero más primitivas.

Es evidente que a mayores vicios en una comunidad, mayores problemas enfrentará esta. De manera proporcionalmente contraria, a mayores virtudes mejores resultados.

Son las sociedades que tienen más virtudes las que destacan en los ámbitos más importantes de la humanidad, por ejemplo en el económico, literario, político.

Sin embargo parece que nos olvidamos del último punto señalado y también parece que no nos gusta que nos lo recuerden. Así que no es muy difícil avisorar lo que nos depara el futuro si no le ponemos un freno al primitivismo.