/ martes 21 de agosto de 2018

Una elección dudosa y desaseada

Cuando el presidente de la Asamblea Municipal Electoral, Víctor Edgar Villegas Baray decía que hubo manipuleo de votos, no se equivocaba, tuvo el abogado y su equipo información privilegiada sobre los "operativos mapache", desarrollados el día de la elección.

Si hubo mano negra en la elección, ésta se llevó a cabo afuera de las instalaciones de la Asamblea, coinciden personajes conocedores del engranaje electoral.

Casillas "reventadas", traslado de estas por personas que no debían trasladarlas, y obvio, el "marcaje" de boletas antes de que llegaran a su destino, entre otros esquemas fraudulentos.

Con ello, e independientemente de lo que decida el tribunal electoral en Guadalajara, quien pierde es la ciudadanía; que una vez más ve vulnerado no solo su derecho a la democracia, sino el trabajo de miles de personas que participaron de buena fe en en el proceso, como por ejemplo los funcionarios de casilla.

Tan vulnerable es la elección, que hubo casillas donde los funcionarios abandonaron urnas y boletas, debido a la presencia de personas armadas afuera de las mismas, de acuerdo a representantes de un partido político que entrevisté para este escrito.

Asimismo, una funcionaria de casilla explicó que al término del conteo y publicación de resultados en la parte de afuera, una supervisora del INE les felicitó por su trabajo, "porque vengo de otra casilla donde hubo abandono total", y ni siquiera publicaron la hoja de resultados.

También hubo compra de votos de manera descarada, explican representantes de un partido.

Por lo tanto, el descuido y desaseo no es completamente atribuible al árbitro, cuando es evidente que personajes con conocimiento sobre el "mapacheo", actuaron precisamente aprovechando lagunas y la confianza que se otorga por ejemplo, para el traslado de las urnas y boletas.

Comentan algunos abogados que han participado como representantes legales, que en una de las juntas distritales se recibió el reporte de que varias casillas ubicadas en el poniente de la ciudad, se quedaron sin gente debido a la presencia de personas armadas afuera del sitio de votación.

Obviamente al quedarse sola la casilla, el material electoral es completamente vulnerable.

Todo lo anterior deja de manifiesto que si bien se ha avanzado en materia electoral, aún quedan pendientes para mejorar el sistema y la logística de traslado, que obviamente fue donde más operaron los mapaches.

Quizá en algún momento deba implementarse un sistema de voto electrónico o aumentar los controles a lo que ya existe. Lo que es un hecho es que el sistema presenta fallas y esto solo va en detrimento de la credibilidad de todo un proceso que cuesta muchos millones de pesos a los contribuyentes.

De tal forma que quien pierde finalmente es el ciudadano común y eso es algo que no arroja nada positivo.

Cuando el presidente de la Asamblea Municipal Electoral, Víctor Edgar Villegas Baray decía que hubo manipuleo de votos, no se equivocaba, tuvo el abogado y su equipo información privilegiada sobre los "operativos mapache", desarrollados el día de la elección.

Si hubo mano negra en la elección, ésta se llevó a cabo afuera de las instalaciones de la Asamblea, coinciden personajes conocedores del engranaje electoral.

Casillas "reventadas", traslado de estas por personas que no debían trasladarlas, y obvio, el "marcaje" de boletas antes de que llegaran a su destino, entre otros esquemas fraudulentos.

Con ello, e independientemente de lo que decida el tribunal electoral en Guadalajara, quien pierde es la ciudadanía; que una vez más ve vulnerado no solo su derecho a la democracia, sino el trabajo de miles de personas que participaron de buena fe en en el proceso, como por ejemplo los funcionarios de casilla.

Tan vulnerable es la elección, que hubo casillas donde los funcionarios abandonaron urnas y boletas, debido a la presencia de personas armadas afuera de las mismas, de acuerdo a representantes de un partido político que entrevisté para este escrito.

Asimismo, una funcionaria de casilla explicó que al término del conteo y publicación de resultados en la parte de afuera, una supervisora del INE les felicitó por su trabajo, "porque vengo de otra casilla donde hubo abandono total", y ni siquiera publicaron la hoja de resultados.

También hubo compra de votos de manera descarada, explican representantes de un partido.

Por lo tanto, el descuido y desaseo no es completamente atribuible al árbitro, cuando es evidente que personajes con conocimiento sobre el "mapacheo", actuaron precisamente aprovechando lagunas y la confianza que se otorga por ejemplo, para el traslado de las urnas y boletas.

Comentan algunos abogados que han participado como representantes legales, que en una de las juntas distritales se recibió el reporte de que varias casillas ubicadas en el poniente de la ciudad, se quedaron sin gente debido a la presencia de personas armadas afuera del sitio de votación.

Obviamente al quedarse sola la casilla, el material electoral es completamente vulnerable.

Todo lo anterior deja de manifiesto que si bien se ha avanzado en materia electoral, aún quedan pendientes para mejorar el sistema y la logística de traslado, que obviamente fue donde más operaron los mapaches.

Quizá en algún momento deba implementarse un sistema de voto electrónico o aumentar los controles a lo que ya existe. Lo que es un hecho es que el sistema presenta fallas y esto solo va en detrimento de la credibilidad de todo un proceso que cuesta muchos millones de pesos a los contribuyentes.

De tal forma que quien pierde finalmente es el ciudadano común y eso es algo que no arroja nada positivo.