/ jueves 6 de diciembre de 2018

Volver al pasado

Para las fuerzas conservadoras de nuestro país, que han detenido el avance económico, político, y tecnológico frente a otras potencias que crecen dos o tres veces más rápido que México, el discurso del presidente López Obrador, no sólo es poco visionario sino retrógrado.

Neoliberales les llama el Peje.

Es una narrativa de terror que han fraguado desde la cúpula del poder económico nacional.

Luis Antonio Espino, quien se ostenta como especialista en discurso político y manejo de crisis; desde "Letras Libres" arremete sin empacho:

"La cuarta transformación mira al pasado, no al futuro.

Este discurso no se construyó a partir de una visión del futuro bajo el mito narrativo de la “cuarta transformación” para volverla más atractiva y cercana al ciudadano.

AMLO prefirió hablar más del pasado, en especial del “neoliberalismo”, como la causa de todos los males del país, desde la pobreza hasta el sobrepeso de los mexicanos.

Parece que quiere que se le evalúe sólo por su voluntad para destruir el modelo anterior y no por lo nuevo y lo esperanzador que ofrece hacia el futuro."

Luis Antonio Espino, no es un especialista del discurso político, es un amanuense al servicio del poder económico del país.

Quien usa el espacio de ultraderecha para construir una pieza de retórica barata; para hacer creer que su gobierno será un gobierno en retroceso, cuando los gobiernos panistas y priistas se dieron a la tarea de estancar al país y atracarlo.

¿Porque volver al pasado?

¿Por qué hablar de Morelos, Hidalgo, Juárez, Madero Cárdenas?

En primer lugar porque entre estos cinco personajes se identifican las tres grandes transformaciones de México.

Las figuras de Morelos e Hidalgo, son símbolos de la independencia; Benito Juárez sin duda el líder de la Reforma en México; Madero y Cárdenas en la tercera transformación: la revolución Mexicana.

En segundo lugar, volver al pasado con el nuevo presidente de México, es volver a nuestros fundamentos profundos.

Cuando los mexicanos honrábamos palabra; la honestidad y la honorabilidad eran enseñanzas de familia.

Tiempos en los que robar era una de las vergüenzas más bochornosas. Un atentado al decoro. Una afrenta a la decencia y el pundonor.

Ese es argumento presidencial para reconstruir nuestra imagen de honorabilidad y honestidad frente al mundo.

Regresar los valores más sensibles de nuestra gente para que a partir de ahí, se exhiba y castigue a los corruptos.

La resistencia a ello es porque se encuentran envueltos en los antivalores que nos perjudican como nación.

De ese tamaño es el reto.

Hacerse el loco, y desviar el discurso hacia otro lado es utilizar la retórica para sus fines particulares... Conservar el régimen de la corrupción.

Para las fuerzas conservadoras de nuestro país, que han detenido el avance económico, político, y tecnológico frente a otras potencias que crecen dos o tres veces más rápido que México, el discurso del presidente López Obrador, no sólo es poco visionario sino retrógrado.

Neoliberales les llama el Peje.

Es una narrativa de terror que han fraguado desde la cúpula del poder económico nacional.

Luis Antonio Espino, quien se ostenta como especialista en discurso político y manejo de crisis; desde "Letras Libres" arremete sin empacho:

"La cuarta transformación mira al pasado, no al futuro.

Este discurso no se construyó a partir de una visión del futuro bajo el mito narrativo de la “cuarta transformación” para volverla más atractiva y cercana al ciudadano.

AMLO prefirió hablar más del pasado, en especial del “neoliberalismo”, como la causa de todos los males del país, desde la pobreza hasta el sobrepeso de los mexicanos.

Parece que quiere que se le evalúe sólo por su voluntad para destruir el modelo anterior y no por lo nuevo y lo esperanzador que ofrece hacia el futuro."

Luis Antonio Espino, no es un especialista del discurso político, es un amanuense al servicio del poder económico del país.

Quien usa el espacio de ultraderecha para construir una pieza de retórica barata; para hacer creer que su gobierno será un gobierno en retroceso, cuando los gobiernos panistas y priistas se dieron a la tarea de estancar al país y atracarlo.

¿Porque volver al pasado?

¿Por qué hablar de Morelos, Hidalgo, Juárez, Madero Cárdenas?

En primer lugar porque entre estos cinco personajes se identifican las tres grandes transformaciones de México.

Las figuras de Morelos e Hidalgo, son símbolos de la independencia; Benito Juárez sin duda el líder de la Reforma en México; Madero y Cárdenas en la tercera transformación: la revolución Mexicana.

En segundo lugar, volver al pasado con el nuevo presidente de México, es volver a nuestros fundamentos profundos.

Cuando los mexicanos honrábamos palabra; la honestidad y la honorabilidad eran enseñanzas de familia.

Tiempos en los que robar era una de las vergüenzas más bochornosas. Un atentado al decoro. Una afrenta a la decencia y el pundonor.

Ese es argumento presidencial para reconstruir nuestra imagen de honorabilidad y honestidad frente al mundo.

Regresar los valores más sensibles de nuestra gente para que a partir de ahí, se exhiba y castigue a los corruptos.

La resistencia a ello es porque se encuentran envueltos en los antivalores que nos perjudican como nación.

De ese tamaño es el reto.

Hacerse el loco, y desviar el discurso hacia otro lado es utilizar la retórica para sus fines particulares... Conservar el régimen de la corrupción.

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