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“Biblioteca de la periferia”

  • Juan Carlos Quirarte Méndez

Juan Carlos Quirarte Méndez

Salesiano, sacerdote. Doctor en Antropología Social

 “El peligro de la identidad colectiva”

 Sabemos muy bien que tener identidad es algo valioso, me hace también sentirme y saberme parte de algo. Identidad no es sólo el rasgo individual que marca la propia singularidad y que me distingue de los otros. También existe la identidad colectiva.

Cada uno de nosotros, además de su propia identidad individual, también comparte con otros algunos elementos de identidad. Y eso que me identifica con unos de pronto me puede separar de ellos, por ejemplo: Yo, formo parte de un colectivo llamado “varones”, lo que me separa del otro colectivo “mujeres”, pero puedo separarme de otros muchos si de pronto más bien me separo por identidad colectiva de religión, donde seguro me identificaría con muchas mujeres y me distinguiría de muchos varones en los que antes me identificaba en el otro colectivo.

No es ningún problema tener diversas identidades colectivas, eso es algo común en cada uno: religión, nacionalismo, orientación sexual, partidos políticos, equipo deportivo favorito, gustos musicales etc… seguramente si hiciéramos un juego de correr e identificarnos en una masa de mil personas bajo esos colectivos antes señalados, surgirían muchos grupos variados en los que no siempre estaría con los mismos.

El problema radica cuando más bien se exacerba una identidad colectiva por encima de las otras identidades, cuando la identidad colectiva es tan fuerte, puede convertirse en violencia.

Así, lo triste es que cuando asistimos a un partido de fútbol podemos ver con profundo pesar que, dos personas que en otro contexto pudiesen estar abrazados, felices compartiendo una carne asada, un concierto… resulta que ahí se están moliendo a insultos y golpes porque son de grupos de apoyo diferente de los equipos rivales en fútbol. Una identidad colectiva radicalizada que pulveriza y anula otras muchas identidades que se pudieran compartir pero, en esa que son rivales se torna en una manifestación violenta.

Lo mismo pudiera contemplarse en otras identidades, como son las homofobias que radicalizan una identidad colectiva de orientación sexual, o bien la de las tendencias de apoyos de partidos políticos que acaban dividiendo a una sociedad que necesita trabajar unida por un bien común, o hasta las religiones que en principio buscan y promueven la paz, acaban resultando intolerantes y agresivos con los que no formen parte de su grupo identitario.

Nuestra sociedad necesita seguir creciendo y formándose no sólo en fortalecer las identidades, que son cosas buenas, pero quizá falta trabajar mucho en el otro elemento fundamental: el reconocimiento. Reconocimiento del otro, de los otros, de las diferencias, de las varias maneras de ser e identificarse.

En México actualmente estamos en un tiempo donde las identidades colectivas entran fuertemente en juego: por una parte un mundial de fútbol y por otro unas elecciones y competiciones de partidos políticos y grupos independientes, corremos fuertemente el riesgo de ejercer violencia si exacerbamos tan sólo una de las múltiples identidades colectivas que cada uno de nosotros tiene… es un tiempo necesario de detenernos y pensar.