/ jueves 19 de abril de 2018

Arturo Bucio, mascarero de héroes

Grandes leyendas de la lucha libre como El Santo, Blue Demon, Mil Máscaras, Dos Caras y Huracán Ramírez han caído a sus pies

Grandes leyendas de la lucha libre como El Santo, Blue Demon, Mil Máscaras, Dos Caras y Huracán Ramírez han caído a sus pies. Hoy por hoy, estrellas como Dragon Lee, Carístico, Místico, Diamante Azul, Mephisto, Shocker, Volador Jr., Último Guerrero, entre otros tantos, visten los vistosos diseños que por casi 50 años, se han heredado entre generaciones.


Integrante de una familia de ocho hermanos (cinco varones y tres mujeres), su progenitor (Arturo Bucio Perea) encontró una modesta manera de llevar el sustento a casa con la fabricación de máscaras de las estrellas de la lucha libre de aquella época. Lo que comenzó como una alternativa para generar un ingreso extra, las tapas que tenían un costo de siete pesos fueron adquiriendo popularidad entre el público y los gladiadores poco a poco comenzaron a solicitar los diseños del artesano.

“El negocio lo empezó mi papá para llevar de comer a los chamacos que éramos muchos en casa, él era muy aficionado a la lucha libre, comenzó de cero para saber cómo hacer una máscara comercial para niño, de las que venden afuera de la arena. Ahí es como empezó a trabajar en esas máscaras corrientitas”, narró el sastre deportivo.

En un principio, gladiadores que no eran tan populares solicitaron los trabajos, pero con el paso del tiempo, las recomendaciones fueron pasando de boca en boca, tales como Huracán Ramírez, El Santo, Blue Demon, a quienes se les trabajó poco, “pero en aquellos tiempos a Septiembre Negro, Scorpio Sr., los Brazos, los Villanos, Mil Máscaras, su hermano Dos Caras y a los júniors como Dos Caras Jr., quien es Alberto del Río y a Sicodélico Jr., también”.



Por casi medio siglo, la familia Bucio ha vestido a las glorias de los encordados. En su modesto taller ubicado en Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México, Arturo trabaja junto a su hijo del mismo nombre, quien le ayuda en la elaboración de las preciadas incógnitas que usan los héroes del pancracio y que terminan muchas de ellas en manos de los coleccionistas, quienes están dispuestos a pagar miles de pesos por tener en su acervo una pieza única, mudo testigo de las épicas batallas entre gladiadores modernos.

ORGULLO MEXICANO

La calidad de sus diseños ha traspasado fronteras, gracias a que la lucha libre forma parte de la cultura mexicana, la labor de Arturo Bucio ha llegado a otras latitudes, donde son bien recibidas y para él, ver sus creaciones es una enorme satisfacción. “Son muchas cosas, cuando veo mi trabajo en el ring o en alguna revista, algún periódico o póster, la verdad se siente bonito decir ‘este trabajo es mío’. Cuando Místico original se fue a la WWE, viajaba a más países que con los del CMLL. Vendía máscaras, las dejaba en Inglaterra o en Australia, donde quiera, a lo mejor el que la compró no sabe que son mías, pero mi trabajo anda por allá”.


Y es que debido a que los aficionados mexicanos acostumbran llevar máscaras de los luchadores a los Mundiales de futbol, el gusto por esta prenda ha llamado poderosamente la atención. “Un señor que es dueño de una paletería en Pachuca acompañó al equipo al Mundial de Clubes en Arabia Saudita, se llevó un montón de máscaras y por allá se quedaron”, nos platicó orgulloso, mientras realizaba su trabajo, rodeado de rollos de telas y algunas incógnitas por terminar.

VARIEDAD

Sin duda, las sedas que confecciona exclusivamente para los luchadores son realizadas con mucha dedicación, paciencia, sobre todo la pasión y el amor hacia el deporte de los costalazos, que se ve reflejado en cada pieza. Hay para todos los gustos, con agujetero, con broche, de chupón, de corte japonés; con materiales como licra sport, pez, tela metálica, entre una gama de coloridas prendas que con el talento heredado de generación en generación ha dado vida a los ídolos de carne y hueso.

“De las telas que se están manejando para la elaboración de la máscara, la más antigua en aquel tiempo era terlenca, pero ha ido modificándose y ahorita se llama bandón. Está el sport pez, la licra nylon, licra satinada, licra metálica, metálica lamé, lentejuela, lentejuela reversible y licra terciopelo”.

Grandes leyendas de la lucha libre como El Santo, Blue Demon, Mil Máscaras, Dos Caras y Huracán Ramírez han caído a sus pies. Hoy por hoy, estrellas como Dragon Lee, Carístico, Místico, Diamante Azul, Mephisto, Shocker, Volador Jr., Último Guerrero, entre otros tantos, visten los vistosos diseños que por casi 50 años, se han heredado entre generaciones.


Integrante de una familia de ocho hermanos (cinco varones y tres mujeres), su progenitor (Arturo Bucio Perea) encontró una modesta manera de llevar el sustento a casa con la fabricación de máscaras de las estrellas de la lucha libre de aquella época. Lo que comenzó como una alternativa para generar un ingreso extra, las tapas que tenían un costo de siete pesos fueron adquiriendo popularidad entre el público y los gladiadores poco a poco comenzaron a solicitar los diseños del artesano.

“El negocio lo empezó mi papá para llevar de comer a los chamacos que éramos muchos en casa, él era muy aficionado a la lucha libre, comenzó de cero para saber cómo hacer una máscara comercial para niño, de las que venden afuera de la arena. Ahí es como empezó a trabajar en esas máscaras corrientitas”, narró el sastre deportivo.

En un principio, gladiadores que no eran tan populares solicitaron los trabajos, pero con el paso del tiempo, las recomendaciones fueron pasando de boca en boca, tales como Huracán Ramírez, El Santo, Blue Demon, a quienes se les trabajó poco, “pero en aquellos tiempos a Septiembre Negro, Scorpio Sr., los Brazos, los Villanos, Mil Máscaras, su hermano Dos Caras y a los júniors como Dos Caras Jr., quien es Alberto del Río y a Sicodélico Jr., también”.



Por casi medio siglo, la familia Bucio ha vestido a las glorias de los encordados. En su modesto taller ubicado en Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México, Arturo trabaja junto a su hijo del mismo nombre, quien le ayuda en la elaboración de las preciadas incógnitas que usan los héroes del pancracio y que terminan muchas de ellas en manos de los coleccionistas, quienes están dispuestos a pagar miles de pesos por tener en su acervo una pieza única, mudo testigo de las épicas batallas entre gladiadores modernos.

ORGULLO MEXICANO

La calidad de sus diseños ha traspasado fronteras, gracias a que la lucha libre forma parte de la cultura mexicana, la labor de Arturo Bucio ha llegado a otras latitudes, donde son bien recibidas y para él, ver sus creaciones es una enorme satisfacción. “Son muchas cosas, cuando veo mi trabajo en el ring o en alguna revista, algún periódico o póster, la verdad se siente bonito decir ‘este trabajo es mío’. Cuando Místico original se fue a la WWE, viajaba a más países que con los del CMLL. Vendía máscaras, las dejaba en Inglaterra o en Australia, donde quiera, a lo mejor el que la compró no sabe que son mías, pero mi trabajo anda por allá”.


Y es que debido a que los aficionados mexicanos acostumbran llevar máscaras de los luchadores a los Mundiales de futbol, el gusto por esta prenda ha llamado poderosamente la atención. “Un señor que es dueño de una paletería en Pachuca acompañó al equipo al Mundial de Clubes en Arabia Saudita, se llevó un montón de máscaras y por allá se quedaron”, nos platicó orgulloso, mientras realizaba su trabajo, rodeado de rollos de telas y algunas incógnitas por terminar.

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